final del 26..de Asi es la vida
-Puede ser- dice Jacinto sin dejar de sentir los dedos que acarician la zona entre su ombligo y el comienzo del calzoncillo, que debido a su pito duro no deja que el borde elástico se mantenga adherido a la piel, consintiendo como una entrada que permitiría el acceso a esos dedos juguetones, si quisieran- pero eso seguramente ha cambiado con el acceso casi masivo a la televisión, les debe producir mayor deseo de posesión-.
-Y de insatisfacción- agrega ella, dirigiendo sus dedos hacia sus tetillas, acción que inmediatamente le recuerda a la hermana de Luciana, que también le hacía caricias en el mismo lugar, lo que indefectiblemente le producía una erección. Y al evocarlo, junto con los dedos de Guadalupe, no puede evitar que se le mueva el pito.
-¿Podes seguir conversando?- le pregunta ella maliciosa.
-Por supuesto-.
-¿Y la chica esta fue novia tuya?-.
-No, yo ya estaba casado-.
-Ah, así que te acordaste de dos chicas “ilegales”, ¿será que con las legales no tuviste momentos especiales de placer para acordarte?-.
-Si los tuve, pero seguramente el inconsciente encontró mas similitudes en la situación de hoy, que con mis legales- dijo, dándose cuenta que esta aseveración podría molestarla un poco. Pero por el contrario, ella no pareció molestarse en absoluto, y era evidente que disfrutaba de esta su capacidad de discursar sobre un tema que parecía interesarla genuinamente y mantenerlo eróticamente despierto. Nuevamente acercó sus labios y esta vez los mantuvo sobre los suyos hasta que Jacinto se decidió a abrir la boca, momento en el cual ella se retiró, pero siempre con su mano, su piel, rozándolo sobre el pecho.
-¿Qué te gustaría ser en tu vida?- inquirió repentinamente ella.
-Lo que soy- respondió con voz melosa- un tipo tirado en una playa desierta con un minón infernal que lo acaricia-. Ella se rie brevemente, pero continua impasible:
-digo, si no fueras lo que sos ahora-.
-Escritor, o mejor dicho, me gustaría escribir una novela, que no es lo mismo-.
-¿Por qué una, y no dos, o tres?-.
-Porque por ahora solo pienso en una, imaginate que es como cuando eras pendejo, pensabas en que querías hacer el amor una vez, pensabas en la primera vez, no en que querías ser un cogedor. Después de la primera vez seguramente vendrían otras, pero vos estabas obsesionado con la primera vez. Para mi es mas o menos lo mismo, ahora estoy pensando y escribiendo mi primer novela-.
-Ah, ya empezaste-.
-Si, y seguramente te voy a incluir- le dice mirándola con ojos que no pueden ocultar las ganas que le tiene.
-Una novela de clase media-.
-¿Por qué decís eso?-.
-Porque casi ni existen las novelas escritas por pobres, fijate que la mayor parte tienen como escenario contextos marcadamente de clase media, y las que existen son escritas por tipos de clase media-agrega ya demasiado seria y distraída del efecto que su mano continuaba ocasionándole a él, -¿y de que trata la tuya?-.
-De mí, de un día cualquiera en mi vida, como hoy, por ejemplo, que tal vez no le interese a nadie, pero tengo ganas de escribir. Para sacarme las ganas. Ya sé que no seré un Vargas Llosa o un García Marquez, mi conocimiento del idioma es pobre, pero bueno, lo intento-. Ella se acerca y lo mira directamente a los ojos, enfrentados a los suyos y separados por escasos tres centímetros y comienza a mover su mano en forma casi imperceptible al principio, pero a los pocos segundos el se da cuenta que está descendiendo, sí, inequívocamente, despacio, muy despacio empieza a desandar el camino hacia el ombligo, manteniendo sus ojos verdes fijos en los de él que ya comienza a dejarse llevar por el deseo, por las ganas de que esa mano llegue a destino, ya sobrepasa el ombligo y percibe cuando las puntas de los dedos alcanzan el hueco que hay entre el calzoncillo y su piel y ya casi llega y se detiene, sus ojos verdes casi desaparecen por la sonrisa que se ha dibujado en su cara y escucha que le dice:
-te tengo-. Jacinto muere de ganas de tomarle la mano y conducirla él mismo a destino, pero consigue únicamente tragar saliva y mascullar:
-casi, te faltan unos milímetros-.
