Wednesday, August 16, 2006

final del 25...

...estaba perdidamente enamorado. Ya habían explorado los pasos previos de tocarse descaradamente, sobre todo él a ella. Sus tetas ya no guardaban ningún secreto tanto para las manos como los labios de su ex novio, y su mano ya le había tocado la conchita por encima de la bombacha y sus dedos lograron conocer sus pelos, pero nunca los dejó avanzar hasta el final. Ella, por su parte le había manoseado muchas veces el pito por encima del pantalón y hasta lo había tocado levemente una vez que introdujo su mano por la cintura y se sorprendió al encontrárselo casi asomando. Recordaba no haber apartado sus dedos y haberle efectuado unas suaves caricias apenas con las yemas y que cuando su mano lo iba a aferrar el la apartó y le dijo que ya no podía soportar más no hacerle el amor. Eso había sido el día anterior y ahora estaban en el hall de la casa de Javier y mientras la besaba, le sacaba el impermeable que se deslizaba al piso, luego la toma de la mano y la conduce al living donde cruje la chimenea y casi sin dejar de besarse se tumban sobre el sofa y el le quita el sweater y la polera, mientras ella le desabrocha los botones de la camisa y lo ayuda a quitársela. Los dos están solo con los jeans puestos y es Maria Julia quien primero le baja el zip e introduce la mano bajo el calzoncillo y toma por primera vez ese ser duro y caliente y lo aprieta. Javier está con la mirada perdida, con cara de loco, y se aparta para ayudarla a bajarse los pantalones y la bombacha y la mira a los ojos mientras termina la tarea iniciada por ella y finalmente desnudos se recuesta a su lado con esa brasa caliente sobre su muslo y las caricias continúan y el le dice que quiere entrar en ella antes de explotar y ella lo ayuda a colocarse encima y nuevamente toma con su mano el pito hirviendo y lo conduce con certeza a su cueva y el lo introduce con suavidad, cuidando de no hacerle doler y no le duele, está muy mojada y enseguida le viene un cosquilleo de no sabe donde pero que se dirige ahí, a su concha, donde Javier se mueve ahora muy rápido y ella levanta la pelvis y lo abraza y el cosquilleo es cada vez mayor y el se mueve más, más rápido y se tensa cuando a ella el cosquilleo se le hace un torbellino y también se tensa y luego de unos segundos se relajan y el la abraza con muchísima ternura. Se acordó. Por primera vez en muchos años ha conseguido recrear ese momento y le dan ganas de llorar, y llora y la invade la nostalgia y se pregunta porque llora y se da cuenta que es por la ternura, la inmensa ternura del amor que le profesaba Javier.

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