Wednesday, August 09, 2006

Así es la vida ....24

El contacto con el agua fria es maravilloso, todo es maravilloso, la vida así, vivida así vale la pena, el paraíso está en la tierra, de eso no caben dudas, piensa Jacinto.

-Esta buenísima- dice Guadalupe y sus ojos verdes le parecen más verdes ahora que está mojada y el pelo se le ha oscurecido. Todo le parece perfecto. Pocas veces ha experimentado esa sensación, que tiene que ver con reconocer en una vivencia, en un determinado momento y lugar, que se conjugan armoniosamente el entorno con el corazón, produciendo una emoción particular de placer y comprensión. Este preciso instante en el agua era uno de ellos, por su intensidad, sentía mucho físicamente, coincidían el bienestar corporal del contacto con el agua, el sol, el cielo azul, la visión de una mujer muy linda prácticamente desnuda que podía tocar con solo extender la mano, con la incuestionable empatía que se instaló desde el encuentro inicial. Hubo también simpatía entre las almas desde el comienzo. Sincronicidad, como la de ellos nadando en el agua, haciendo la plancha, conversando poco y riéndose mucho, como chicos, se dice normalmente. Seguramente por la inocencia de los mismos, al menos los que la pueden disfrutar, que no son muchos en el mundo, cada vez menos. Las cifras que maneja como experto internacional son escalofriantes, los índices de pobreza, enfermedad, prostitución, trabajo, vejaciones que padece la infancia y juventud en nuestro planeta constituyen una campana que tañe todo el día, pero son pocos los que la escuchan. La gente padece de sordera selectiva, ceguera selectiva. Todo lo selecciona, cuando puede, según su conveniencia. Pero este no es el momento para elucubrar sobre la faceta negra de la existencia. De vez en cuando la vida, como dice Serrat, te regala un día como hoy, o al menos unas horas, se rectifica Jacinto pensando en lo infausto que había sido la mañana hasta que apareciera Guadalupe. Se zambullen y se miran por debajo del agua y acercan sus caras para enfocar mejor, y se rien y le hace gracia como se mueven sus pechos con sus pezones apuntando una vez aquí y otra allá. El algodón mojado ya no logra esconder su contenido y la tela adherida y transparente delinea casi con perfección sus atributos, los de ambos, y la eroticidad se hace presente. Siempre la estuvo, reflexiona instintivamente Jacinto. En la comunión entre dos seres, no queda ausente la sensualidad, ni siquiera esta latente, se muestra y evoluciona naturalmente.

-Salgamos un rato- invita Guadalupe, con piel de gallina, como él, en todo el cuerpo. Ya se han visto, ya no se tienen vergüenza cuando salen del agua y la revelación de los paños húmedos es mayor, sin la barrera turbia del agua. Por el contrario, les provoca risa y complicidad, y cada minuto que transcurre, mayor intimidad. Caminan hacia donde tiraron la ropa y se echan sobre la arena seca y caliente, de espaldas, uno al lado del otro, con la piel de los brazos y los dedos meñiques rozándose. Por primera vez sus cuerpos se tocan. Salvo los personajes del lejano chiringo, porque todo parece cada vez más distante a medida que asciende el sol, tienen la sensación de encontrarse solos, dos puntitos echados en medio de la nada, solos y muy juntos.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home