Tuesday, August 15, 2006

..sigue nro 25 ...de así es la vida

sacó la remera y el corpiño para disfrutar la cabalgata con las pechugas al viento. Tendría 15 años, o 16 al máximo. Y también fueron varias las ocasiones en que se había tocado hasta acabar. No fueron muchísimas las veces, es cierto, y no lo había conversado con ninguna de sus amigas, como sí lo hacían los varones. Después, con sus primeros novios adolescentes, los que precedieron a quien fuera su gran noviazgo y a quien finalmente le entregara su tesoro, nunca dejaba que avanzaran más allá de los besos, especialmente con los primeros. Hubo sí uno al que permitió que le sobara sus tetas y fue tan grande la excitación que la embargó que se asustó e impidió que el pobre tipo avanzara más. Recordaba perfectamente el bulto duro que su brazo había rozado y que otras veces le había sentido cuando bailaban. Tenía entonces una enorme y creciente curiosidad por palpar con su mano esa cosa y supo que el momento se acercaba. Pero quería estar segura, brindarse a alguien a quien estuviera segura de amar. Y la ocasión llegó de la mano de Javier, con jota, como su marido. Estuvo cinco años con él y los recuerdos sexuales con su novio estaban desdibujados por el tiempo y por Jacinto. Tenía que realizar un insistente esfuerzo para recuperar alguna de las oportunidades, como la primera, por ejemplo. Nunca hablaban con Jacinto de sus experiencias previas. ¿Sería bueno hacerlo? Ella no lo soportaría, ¿y el?. Otra vez se distraía, pensó con un dejo de fastidio, pero ahora intentaría evocar esa primera vez con Javier para así recuperarse a si misma, como decía el periodista peruano de la otra noche. Tal vez reincorporando a sus antiguos amores, sacándolos del olvido, lograría ser más completa. Fue en Mar del Plata en la casa de los padres de Javier, ausentes en viaje de una segunda luna de miel. Este detalle no lo olvidaba y le quedó grabado por los comentarios que hicieron ellos sobre la simultaneidad de hacer el amor por primera vez cuando los padres de Javier rememoraban su primera vez, o supuesta primera vez. Cuando esa tarde de lluvia y frío tocó el timbre ya había tomado la decisión y se sentía preparada para dar ese paso trascendental. Porque por más que se dijera que era normal y natural lo que estaba por cometer, todo su mundo y educación familiar neutralizaban cualquier intento de desdramatizar la situación. Pero recordaba muy bien que esta propia circunstancia atizaba aún más su excitación. Y Javier era un buen y dulce compañero para acompañarla en este primer paso. Lo más importante y fundamental es que el la quería con locura. Más que ella a él, reconocía, y esto la tranquilizaba enormemente. Porque la niñas de bien entonces debían evitar la trampa de caer en las garras de algún mentiroso que jurara amor y lo único que quería era meterse entre sus piernas. Según el decir de su madre y de sus amigas de entonces, eso era lo único que buscaban los jóvenes. Las chicas que se entregaban rápidamente eran consideradas fáciles, o putas. Por supuesto que esto, lo de querer meterse adentro de una, era y es generalmente cierto, pero no por ello malo. Además las niñas, desde el lado opuesto, también querían conocer el secreto, también estaban calientes, pero no lo podían admitir. Pero en aquellos días las diferencias eran mayores, los hombres no tenían que esconder su instinto animal y las mujeres si. Se miraron y se sonrieron cómplices. El cerró la puerta y la abrazó desde atrás y ella percibió claramente su excitación contra su cola, inclusive a través del impermeable, lo que le anunciaba que no habría tiempo para muchos prolegómenos, como ella había fantaseado para su primera vez. Ahí mismo la hizo girar y la besó con ternura en la boca mientras sin vergüenza le acercaba su pelvis para que ella sintiera su miembro. Y ella le correspondía también presionando y moviendo la suya. María Julia recordó, que bueno un recuerdo atraía al otro, que en realidad ese día iban a consumar lo que habían preparado con paciencia, sobre todo de Javier, a lo largo de un año de noviazgo. Fue ese aguante, la resignación de Javier de esperar hasta que ella estuviera lista la que la convenció, entre otros argumentos, que Javier .....(continua próximo)

3 Comments:

Blogger Charlotte said...

es verdad, a esa edad las mujeres no hablan de "tocarse" con sus amigas, después sí, pero siempre es más fácil hablarlo con un varón.

8:41 PM  
Blogger silencio said...

Si?, te parece que para una mujer es más facil hablarlo con un varón? Creo que las mujeres son mucho más zafadas y crudas y detallistas......las he escuchado decir y explicarse con lujos de detalles. Y si no, hace una recorrida por los blogs, me parece que ustedes son mucho más comunicativas...

11:15 AM  
Blogger silencio said...

Si?, te parece que para una mujer es más facil hablarlo con un varón? Creo que las mujeres son mucho más zafadas y crudas y detallistas......las he escuchado decir y explicarse con lujos de detalles. Y si no, hace una recorrida por los blogs, me parece que ustedes son mucho más comunicativas...

11:15 AM  

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