..y bueno, sigo un ratito más Nro 35 de Así es la vida
Tumbada nuevamente volvió a su mente la llamada de la oficina de Jacinto, inquiriendo por él. Raro, desde luego inquietante que en la oficina no supieran de su marido en toda la mañana. ¿Porque no lo llamaron al celular?, o lo intentaron y al no obtener respuesta probaron en su casa. Donde estaría su marido en este momento, se preguntó al tiempo que aumentaba su angustia. Obviamente que en la oficina no sabían nada del despertar extraño de ambos. Pero tampoco podría descartar que no estuvieran al tanto de la incertidumbre que lo embargaba últimamente. Inclusive tal vez supieran más de la misma que ella. Ya se sabe que entre algunos compañeros de trabajo, féminas incluídas, se crea un clima especial de intimidad y confidencias, del cual las parejas quedan alevosamente excluidas. Sucedía lo mismo entre los compañeros de facultad, un círculo cuasi sectario el cual estaba vedado para las novias y novios. En fin, lo cierto era que su marido estaba desaparecido. Podría llamarlo, como lo haría cualquier otro día. Pero hoy se sentía inhibida para acercarse a Jacinto, por cualquier medio que significara un intercambio, incluso de palabras, sobre todo palabras. ¿Y si sufrió un accidente?. Ya la policía se habría comunicado con la familia o el trabajo. ¿Un percance con el automóvil?. Jacinto habría anunciado a la oficina su retraso. No, hoy la ausencia era fruto de eso que les pasaba a ellos, o de lo que no les pasaba. ¿Qué carajo hacer?, pensó con total desanimo, ¿que modificar en su vida para reencauzar su matrimonio?. Aunque sea un movimiento que le otorgara una tregua y le permitiera continuar trabajando en su autocompostura. Porque no tenía dudas de que algo en su actitud era errónea, perjudicial en la relación. Perjudicial entonces para ella. No era normal que todo fuera Jacinto. Eso que ella llamaba amor total por su hombre, ¿era sano, le hacía bien? Y si no lo era sano ni le hacía bien quería decir que ella no se amaba. Pero que dolor, no podía , no podía imaginar su vida sin Jacinto. Así de simple y así de complicado. No lograba entender de que otra manera podría vivir en armonía, con estabilidad. Todo le parecía un circulo vicioso. De novela barata. Si estuviera leyendo su historia en una novela le parecería estúpida, cursi.
