Friday, October 27, 2006

sigue el 33 de Así es la vida

...admitir la posibilidad de las reencarnaciones. Nunca quiso incursionar en esta senda, tal vez debiera hacerlo si quería ponerse a la par de su pareja y sus actuales inquietudes. Este era un hecho de la realidad inmodificable. Jacinto era esencialmente un ser inestable. O mejor, su aparente estabilidad de los últimos seis años fueron un período de gracia, dedicados a ella y para la procreación de la especie. Pero María Julia se había ilusionado de que sería para siempre, y ahora estaba claro que habían finalizado las vacaciones. Jacinto se había puesto en marcha nuevamente y no estaba conforme con la carga. En eso se había convertido ella, en un estorbo para las nuevas trapisondas de su marido. Una mochila pesada que no conseguía aligerar. Ya no la veía como una compañera para su marcha, a él le parecía que su mujer lo retenía. Si quería continuar a su lado debería compartir sus creencias, sus nuevas creencias sobre la libertad y como sus celos y espíritu de posesión interferían en la vida en común. Filomena los alcanzó cuando mojaban sus pies en la orilla, transmitiéndole la inquietud de la cocinera por saber si el señor venía a almorzar.

-¿Porqué, el avisó que venía?-.

-Dijo Marta que llamaron de la oficina del Señor preguntando por él- explicó con poco interés la niñera, quien ahora llevaba puesta una falda azul y una remera blanca que comprimía un poco más su pechera y lograba, con éxito razonable, un menor movimiento del dúo de mamas. Normalmente anunciaba antes de partir por la mañana su intención de almorzar en casa, y otras veces lo hacía por teléfono. Pero no recordaba que hubiera sonado durante la sesión con Pancho, y Marta no le había comentado nada. Además, si ahora preguntaba quería decir que no se había manifestado antes de salir, por lo cual, o una de dos, o se había marchado prematuramente del trabajo, o directamente no había ido al mismo en el día de hoy. Se preocupó. Una primera reacción natural en ella. Instinto de madre. Pero Jacinto no era su hijo, era un hombre mayor que no tenía que dar cuentas de su vida. Y sin embargo lo hacía. Ella necesitaba conocer cada detalle de su día, con quienes se había encontrado, lo conversado, y de ser posible, lo pensado. Una locura, sin duda, pero como siempre, no lo podía evitar. Esta era sin duda parte de la carga que le imponía y él seguramente estaría conjeturando como desprenderse de la misma. No sucumbiría ante el primer síntoma de preocupación, no hoy al menos. Las malas noticias se desparraman rápidamente y si no lo encontraban en su trabajo era problema de ellos. ¿Pero donde podía estar? se preguntó.

-¿Trajiste las toallas?-.

-Si señora, allá están- señaló un montículo de ropas no tan lejos de donde se encontraban. Realmente hacía calor y notó, recién entonces, que no eran pocos los que habían decidido concurrir a la playa. Tampoco muchos, y la mayor parte mujeres coloreándose al sol o caminando. Varias parejas mayores recorriendo la orilla con andar pausado a moderado, conforme a la prescripción medica recibida, y de vez en cuando algún ejemplar de macho joven corriendo y exhibiendo la plenitud de su energía. Las más previsoras vestían bikinis y se animaban a un chapuzón refrescante. Lamentó no haberse puesto uno ella. Sin embargo, al desenredar las toallas encontró el de flores rosas que Filomena supo traer. Acomodó y se sentó sobre una de las dos toallas, y sin pensarlo dos veces se quitó la remera y acostada buscó la forma de cambiar el corpiño íntimo por el público sin que en el intento se le escapase al sol un pezón. El fruto de tantos desvelos masculinos ya que hoy en día era el único elemento de las tetas que quedaba sin descubrir. Le parecía increíble que una parte tan similar de ambos sexos motivara tanto el deseo varonil. Hubiera querido dejarlas expuestas al sol ya que disfrutó intensamente las pocas ocasiones en que se animó. Podría ponerse también la bombacha del bikini utilizando el modo italiano de envolverse con la (sigue dentro de 15 días porque me voy de viaje)

Wednesday, October 25, 2006

Así es la vida......llegamos al 33

-¿Almuerza en casa Señora?-le preguntó la cocinera.

-No Marta, en realidad no se todavía, pero lo más seguro que no-. No tenía idea que haría, por un lado necesitaba salir, distanciarse del nido por un rato. Pero le costaba alejarse de su casa, no lograba relajarse ni pensar en otra cosa que no fueran sus hijos y su marido. Solo en el taller conseguía cierto sosiego, pero por pocas horas. Además estaba Pablito, su bebe de dos años que en ese momento irrumpió en la cocina con sus torpes pasos, seguido por Filomena con su eterno bamboleo de senos a cuesta. La fastidiaba un poco que nunca usara sostén, y aunque sus tetas no fueran grandes no dejaban de moverse, y sus pezones reaccionaban a cada rato intentando trasponer la débil resistencia del algodón de su delantal, hecho que acaecía con más frecuencia ante la presencia de Jacinto. Por supuesto que nunca le había dicho nada, ni se lo diría. Le tenía simpatía a la joven y estaba segura de que no había segundas intenciones. Además del corpiño, pocas veces se calzaba dentro de la casa, y la recorría con gracia felina desplazándose hábilmente detrás de su hijo menor. Tenía mucho de animal y aunque sus puntas endurecieran más frente al hombre de la casa, María Julia entendía que era como consecuencia justamente de esa respuesta animal que producía la presencia de un macho, mezclada con cierta inquietud o vergüenza ante la autoridad que emanaban de él. En definitiva, reacciones incontrolables que no tenían por objeto la seducción y que por eso la dejaban tranquila, aún cuando Jacinto nunca dejaba de dirigirle alguna mirada. Pero ella reconocía que era imposible dejar de notar ese bailoteo cada vez que ella aparecía y con su marido habían bromeado sobre esa circunstancia que adornaba sus vidas.

-Lo voy a llevar un ratito a la playa de enfrente hasta la hora del almuerzo- anunció la niñera.

-Vamos los tres- se decidió en el momento, -total, no me prepares nada, cualquier cosa como una ensalada a la vuelta- y sin más partieron, ella cargando en brazos a su hijo y Filomena y sus pies descalzos llevando su cartera. Recién al llegara la vereda tuvo conciencia por primera vez desde que amaneciera del resplandeciente día que existía más allá de los muros grises de su alma. Ante la revelación le pidió a la mujer felina que fuera a por toallas y que cambiara su atuendo por algo más cómodo, si fuera posible, porque inmediatamente se preguntó si la mujer podría estar más confortable de lo que estaba, sin nada más puesto que una bombachita y un delantal que nada pesaba. Cruzó con cuidado y esmero la avenida que los separaba de la playa, agradeciendo como todas las veces la bendición de vivir tan cerca del mar. Después de sortear las dunas se enfrentó con las aguas y le comentó al benjamín de la familia, sabiendo que el no lo entendería: - cada vez que quieras reconciliarte con vos mismo sentate frente al mar, o en lo alto de una montaña, y entenderás un poco de que se trata la vida-. Pablo río como si comprendiese, y quien sabe lo hizo, y apuntó con su bracito a la orilla, anoticiándola de sus deseos inmediatos. Que suerte la del pendejito lo envidió ella, por no tener que enfrentarse con nada que no fuese el ya, el presente eterno. Y además, con el privilegio de origen de haber nacido en una familia que nada le haría faltar. Unos nacían con más pecado original que otros pensó ella, ¿se habrían portado mal en sus vidas anteriores?. Seguramente sentenció, atreviéndose a ...(continua)

Monday, October 23, 2006

..lo último del 32 de Así es la vida

Es cierto- intercede Lupe- yo empecé a diferenciar bien esa variante cuando empecé la facultad y me ayudó mucho para comprender la política Argentina. Este partido neoliberal, neoconservador y neocatólico o de cualquier religión, es un partido transversal, palabra muy en boga actualmente, que esta metido en todos los partidos políticos argentinos. Basta observar los nombres de los funcionarios políticos que han participado de todos los gobiernos desde Isabel Perón hasta la fecha. Hay figuritas que se repiten constantemente, al igual que ciertas políticas. En la Argentina, en política, al igual que en otros menesteres de la vida, nada es lo que parece-.

-Sí- se entusiasma Jacinto- una de mis primeras sorpresas en la vida política local fue comprobar que el tirano, como lo llamaban los anti, ese ser culpable de todos los males argentinos y que entonces vivía exilado en España, un día volvió y lo votaron la mayoría de los argentinos. Me acuerdo haber pensado, y solo tenía 7 años, ¿pero como, no era que no lo quería nadie?. Entonces tan malo no debe haber sido, si por ejemplo, le dio el voto a las mujeres, entre otras muchas cosas que me puse a averiguar. A partir de entonces, ante esa gran mentira, o mentira a medias, porque cuando no se dice toda la verdad y nada más que la verdad, se está mintiendo a medias, comencé a entender que pocos en la Argentina hablan con toda la verdad. Yo, a la par de vivir mi vida de conflictos y alegrías personales, salidas, amigos, amores y estudios, como te decía antes, escuchaba e incorporaba todo lo que sucedía políticamente y socialmente en esos años, creyendo en todo y en nada al mismo tiempo. Empecé a darme cuenta que todos tienen algo de razón y que nadie es responsable de nada. Los terroristas tenían razón en luchar por una sociedad más justa, pero estaban equivocados en secuestrar y poner bombas. Los argentinos que pedían el fin del gobierno de Isabelita y López Rega, no supieron defender una salida democrática porque no lo eran, no éramos democráticos y todavía hoy la gran mayoría no lo es porque no nos enseñaron a serlo. La prueba más contundente de esto fue la cantidad de gente que lo votó a Menem en las últimas elecciones. En la Argentina hay una doble o triple versión de todo. Desde las dos fechas patrias hasta las distintas tendencias dentro de los partidos políticos. El peronismo ha tenido y tiene en el interior de su movimiento, movimento –repite- palabra que todo lo justifica, todas las corrientes, desde la más extrema izquierda hasta la extrema derecha. Lo mismo los radicales, los sindicatos y la iglesia. Y lo peor, los corruptos, que están en todos lados y son los más. Yo, poco a poco fui empezando a entender lo que pasaba, quienes éramos estos seres tan inestables e intolerantes. Esta sociedad que permitió que la inteligencia se convirtiera en sinónimo de viveza, que dejó de defender la educación del pueblo en favor de la educación “controlada” de algunos. Todos somos responsables de esto, todos los actores de los 70, los 80 y 90, y los de ahora. Los que participaban y los que miraban. En el espectáculo intervienen todos, los del escenario y los que miran y aplauden, o abuchean. Sin estos no existe el espectáculo. Y todos opinan y acusan, como si hubieran escuchado los ruidos del show desde la vereda, sin entrar al teatro. Es mentira, todos estábamos adentro. Todos deberíamos aprender de lo que nos pasó, porque todos somos víctimas de esos desaciertos. Pero ojo, esto no quiere decir que yo tengo la misma culpa que el guerrillero que puso una bomba y que el militar que tiró a un tipo desde un avión, ni la misma que el que ayudó a parir y después se quedó con el bebé o lo regaló. Unos tienen responsabilidades penales, otros las tenemos morales, pero no dejan de ser responsabilidades a asumir. Aquí no solo no se asumen las penales, sino la peor, la moral. Todo el mundo anda escondido de algo en la Argentina, todo el mundo tiene vergüenza de decir toda la verdad, siempre contamos parte de la verdad, la nuestra, y a veces ni siquiera contamos parte de la verdad, sino que directamente mentimos. Y lo peor de todo, es que nos mienten, como sabían que les mentía Menem, y lo votaron igual. Yo admito y no acuso a los que durante los 70 no se comprometieron con la guerrilla, porque tampoco lo hicieron con los Militares, ni con los corruptos, ya sean peronistas, radicales o más adelante los del Frepaso. ¿Cuál podría haber sido su culpa en dichos años? no jugarse por algo concreto. Yo creo que de alguna manera existía una equivocación generalizada. A muchos, como a mi más adelante, seguramente no los conformaba ninguno de los actores. Muchos habrán sentido el impulso de hacer algo, pero sin saber bien que, no encontraron la manera de subirse al escenario, no encontraban ningún rol para ellos en la obra. Yo mientras crecía solo me propuse prestar atención y aprender, que creo que es lo que he hecho-. Detiene la perorata. Se exalta un poco cuando habla de estas cosas y ella se lo hace notar.

-Te apasionás cuando hablas de todo esto, y te queda muy bien- comentario que trasluce, y él nota con un dejo de satisfacción, que Guadalupe se está tranquilizando, porque vuelve a mezclar, con sapiencia femenina, el tratamiento serio de un asunto con expresiones circunstanciales.

-Yo, por mi parte, estoy cansada de todos los que pertenecen y defienden sin concesiones algo, los católicos, musulmanes o judíos, los peronistas, radicales o frepasistas, los curas, políticos y los economistas. Me interesan sinceramente las personas con buenas intenciones, sin prejuicios que no traten de imponer sus ideas o creencias a los demás. Me interesan los que buscan la verdad en todas las cosas, los que quieren vivir con la verdad, por más dolorosa que sea, aunque no tenga remedio. No se trabaja a favor de toda la verdad, todavía no apostamos a la civilización, todavía prevalecen los bárbaros. Chan chan, he dicho- rie ahora abiertamente la dulce criatura y le sugiere: -vamos a comer algo, a tomarnos un rico y helado vino blanco y mirarnos a los ojos y ver que nos dicen-.

..lo último del 32 de Así es la vida

Es cierto- intercede Lupe- yo empecé a diferenciar bien esa variante cuando empecé la facultad y me ayudó mucho para comprender la política Argentina. Este partido neoliberal, neoconservador y neocatólico o de cualquier religión, es un partido transversal, palabra muy en boga actualmente, que esta metido en todos los partidos políticos argentinos. Basta observar los nombres de los funcionarios políticos que han participado de todos los gobiernos desde Isabel Perón hasta la fecha. Hay figuritas que se repiten constantemente, al igual que ciertas políticas. En la Argentina, en política, al igual que en otros menesteres de la vida, nada es lo que parece-.

-Sí- se entusiasma Jacinto- una de mis primeras sorpresas en la vida política local fue comprobar que el tirano, como lo llamaban los anti, ese ser culpable de todos los males argentinos y que entonces vivía exilado en España, un día volvió y lo votaron la mayoría de los argentinos. Me acuerdo haber pensado, y solo tenía 7 años, ¿pero como, no era que no lo quería nadie?. Entonces tan malo no debe haber sido, si por ejemplo, le dio el voto a las mujeres, entre otras muchas cosas que me puse a averiguar. A partir de entonces, ante esa gran mentira, o mentira a medias, porque cuando no se dice toda la verdad y nada más que la verdad, se está mintiendo a medias, comencé a entender que pocos en la Argentina hablan con toda la verdad. Yo, a la par de vivir mi vida de conflictos y alegrías personales, salidas, amigos, amores y estudios, como te decía antes, escuchaba e incorporaba todo lo que sucedía políticamente y socialmente en esos años, creyendo en todo y en nada al mismo tiempo. Empecé a darme cuenta que todos tienen algo de razón y que nadie es responsable de nada. Los terroristas tenían razón en luchar por una sociedad más justa, pero estaban equivocados en secuestrar y poner bombas. Los argentinos que pedían el fin del gobierno de Isabelita y López Rega, no supieron defender una salida democrática porque no lo eran, no éramos democráticos y todavía hoy la gran mayoría no lo es porque no nos enseñaron a serlo. La prueba más contundente de esto fue la cantidad de gente que lo votó a Menem en las últimas elecciones. En la Argentina hay una doble o triple versión de todo. Desde las dos fechas patrias hasta las distintas tendencias dentro de los partidos políticos. El peronismo ha tenido y tiene en el interior de su movimiento, movimento –repite- palabra que todo lo justifica, todas las corrientes, desde la más extrema izquierda hasta la extrema derecha. Lo mismo los radicales, los sindicatos y la iglesia. Y lo peor, los corruptos, que están en todos lados y son los más. Yo, poco a poco fui empezando a entender lo que pasaba, quienes éramos estos seres tan inestables e intolerantes. Esta sociedad que permitió que la inteligencia se convirtiera en sinónimo de viveza, que dejó de defender la educación del pueblo en favor de la educación “controlada” de algunos. Todos somos responsables de esto, todos los actores de los 70, los 80 y 90, y los de ahora. Los que participaban y los que miraban. En el espectáculo intervienen todos, los del escenario y los que miran y aplauden, o abuchean. Sin estos no existe el espectáculo. Y todos opinan y acusan, como si hubieran escuchado los ruidos del show desde la vereda, sin entrar al teatro. Es mentira, todos estábamos adentro. Todos deberíamos aprender de lo que nos pasó, porque todos somos víctimas de esos desaciertos. Pero ojo, esto no quiere decir que yo tengo la misma culpa que el guerrillero que puso una bomba y que el militar que tiró a un tipo desde un avión, ni la misma que el que ayudó a parir y después se quedó con el bebé o lo regaló. Unos tienen responsabilidades penales, otros las tenemos morales, pero no dejan de ser responsabilidades a asumir. Aquí no solo no se asumen las penales, sino la peor, la moral. Todo el mundo anda escondido de algo en la Argentina, todo el mundo tiene vergüenza de decir toda la verdad, siempre contamos parte de la verdad, la nuestra, y a veces ni siquiera contamos parte de la verdad, sino que directamente mentimos. Y lo peor de todo, es que nos mienten, como sabían que les mentía Menem, y lo votaron igual. Yo admito y no acuso a los que durante los 70 no se comprometieron con la guerrilla, porque tampoco lo hicieron con los Militares, ni con los corruptos, ya sean peronistas, radicales o más adelante los del Frepaso. ¿Cuál podría haber sido su culpa en dichos años? no jugarse por algo concreto. Yo creo que de alguna manera existía una equivocación generalizada. A muchos, como a mi más adelante, seguramente no los conformaba ninguno de los actores. Muchos habrán sentido el impulso de hacer algo, pero sin saber bien que, no encontraron la manera de subirse al escenario, no encontraban ningún rol para ellos en la obra. Yo mientras crecía solo me propuse prestar atención y aprender, que creo que es lo que he hecho-. Detiene la perorata. Se exalta un poco cuando habla de estas cosas y ella se lo hace notar.

-Te apasionás cuando hablas de todo esto, y te queda muy bien- comentario que trasluce, y él nota con un dejo de satisfacción, que Guadalupe se está tranquilizando, porque vuelve a mezclar, con sapiencia femenina, el tratamiento serio de un asunto con expresiones circunstanciales.

-Yo, por mi parte, estoy cansada de todos los que pertenecen y defienden sin concesiones algo, los católicos, musulmanes o judíos, los peronistas, radicales o frepasistas, los curas, políticos y los economistas. Me interesan sinceramente las personas con buenas intenciones, sin prejuicios que no traten de imponer sus ideas o creencias a los demás. Me interesan los que buscan la verdad en todas las cosas, los que quieren vivir con la verdad, por más dolorosa que sea, aunque no tenga remedio. No se trabaja a favor de toda la verdad, todavía no apostamos a la civilización, todavía prevalecen los bárbaros. Chan chan, he dicho- rie ahora abiertamente la dulce criatura y le sugiere: -vamos a comer algo, a tomarnos un rico y helado vino blanco y mirarnos a los ojos y ver que nos dicen-.

Thursday, October 19, 2006

sigue el 32

La argentinos debimos reflexionar y aprender sobre lo que nos pasó en esos años, pero fueron muy pocos los que realmente lo hicieron. Porque, como decía en la colimba uno de los suboficiales encargados de nuestro adiestramiento, “ustedes no han sido mal educados, sus padres les enseñaron bien, lo que son es unos mal aprehendidos hijos de puta”. Y sabes una cosa, creo sinceramente que recorriendo con mirada imparcial esos años, ojeándolos como un espectador privilegiado que fui, o como un actor de reparto secundario para ponerlo en términos artísticos, esa acusación que nos hacía el milico se aplica cabalmente a los argentinos todos, o casi todos-.

-¿Por qué imparcial, vos donde estabas en esa época?- le pregunta Guadalupe.

-Bueno, tal vez imparcial no sea la palabra más feliz o adecuada, porque yo esos años los viví sin comprometerme, pero registrándolo todo, y sinceramente creo que observé e incorporé desde muchas perspectivas lo que pasaba para así algún día poder comprenderlo. No me daba cuenta de la envergadura de lo que pasaba. Entonces iba a los saltos, todos me podían convencer de algo porque era una esponja que lo absorbía todo. Era bastante frívolo, pero con motivo, aunque hoy no sea una excusa, o sí, porque en esos días, como siempre por culpa de la vida ambulante con mi padre, mis preocupaciones mayores tenían que ver con insertarme en el medio, hacerme amigos y resolver mis problemas amorosos. En general, mis amigos de la facultad eran liberales. Los nada amigos, pero tal vez los de mayor número en la UCA, eran de extrema derecha, fanáticos, religiosos e intolerantes. Luego estaba mi amigo marxista, pero solo unos pocos lo sabíamos en la facultad, corría peligro si lo divulgábamos en ese ambiente. Pero debo reconocer, que en general existía bastante frivolidad intelectual entre mis amigos de entonces, aún más que la mía, que tenía una causa, que era insertarme en el medio, tenía una preocupación inherente a mi circunstancia de vida, que no era menor, distinta a la de quienes ya sabían de su pertenecía a los códigos de este país. Yo no lo tenía tan claro, venía de vivir afuera y mi obsesión era la de insertarme, hacerme de amigos, pertenecer. Hablar sobre esto lo pone triste y cuando lo hace nota que su relato es como explicando. En eso se diferencia, cree, con la mayoría de los que analizan esos años, que lo hacen acusando, desde una vereda enemiga. Nadie cruza la calle para ver como se ve su vereda desde el otro lado, ni que decir desde el medio, como las ven los del medio, muchos desde una cómoda neutralidad, observando con mayor simpatía a uno u otro de los bandos.-¿Seguimos con este tema?- le pregunta apretándole la mano.

-Sí, por algo nos pasó esto, seguramente para que hablemos de estas cosas. ¿Vos cuantos años tenías?-.

-Me tocó parte en el colegio y parte en la facultad. Durante esos años tuvieron lugar Agustina, fin de Agustina, Luciana y el Servicio Militar. Todas estas cosas sucesivas se produjeron en el medio de mucha efervescencia y marcaron enormemente mi vida posterior. El que mis amigos fueran los liberales se debe en gran medida a mi entorno social de clase media de Barrio Norte. La afinidad, aun cuando yo era más atípico en lo formal, nos la daba la clase social. Salvo las excepciones de los que por algún motivo especial, que fueron muchas, pasaron a la lucha armada, el resto de la mayoría de la clase media de Barrio Norte y sectores sociales afines, eran liberales, católicos y antiperonistas-.

-En mi casa también eran antiperonistas- aporta la muchacha.

-Descubrí al poco tiempo de comenzar la facultad que la gran mayoría de los llamados liberarles argentinos no son más que conservadores disfrazados. Su liberalismo solo es económico, y son autoritarios y oligarcas en lo político y lo social, con un marcado desinterés en lo nacional y en la inclusión social justa y solidaria-. (continua)

Wednesday, October 18, 2006

32 de Así es la vida

Guadalupe no había abierto la boca una sola vez y permanecía pálida y rígida a su lado, consciente de la violencia que acababa de sortear. Cuando el dúo pesadilla desaparece del espejo retrovisor, detiene el auto y abraza con sincero afecto a la mujer y besa las lagrimas que bajan por sus mejillas. Retoma la marcha manteniendo cogida una mano de la muchacha, que finalmente murmura:

-una ráfaga de maldad-.

-Si- atina a decir él, y adiciona después de unos tristes segundos – que frágil que es todo, nunca nada es seguro-.

-Pensar que duró unos pocos minutos, y solo nos asomamos, gracias a Dios, a la puerta del infierno. Pobrecita la gente que le tocó trasponer esa puerta. Y pensar que algunos hay que todavía no se dan cuenta que el infierno esta aquí, en la tierra. Es difícil entender el mundo cuando el mal aparece en cualquier momento. No basta portarse bien. Hasta parece un juego macabro. Si somos parte de un todo, tal vez el mal me toca a mi cuando alguien, otra parte del todo, se manda una cagada en otro rincón del planeta-.

-Si, pero no nos pasó nada al final, fue como un aviso. Coincido con lo del juego macabro. Siempre pienso en los 70, toda esa gente que padeció el infierno. Y me refiero a todos, no solo a los llamados inocentes. Porque aparte de los que mataban, estaban los que solo pensaban diferente, o repartían panfletos, o del otro lado, eran hijos de un milico. Es imposible entender el rompecabezas de lo bueno y lo malo en la vida, y a veces me pregunto si tiene sentido entenderlo. ¿Y cómo juega la suerte en todo esto, o la suerte es una falla del mecanismo, que tanto puede ser mala o buena y no obedece a ninguna regla? Es decir, no se conecta con ninguna cagada en otra parte, y a veces es tan solo fruto del azar-.

-Yo tengo dos primos desaparecidos y recién sentí, no físicamente, obvio, pero si emocionalmente, algo, aunque en una escala mínima, de lo que padecieron, estuve por una milésima de segundo en el lugar terrorífico de ellos. Creo que esto es lo que significa la compasión, que solo el ser humano puede sentir y es cuando te ponés en el lugar del otro-.

-A un tío mío lo tuvieron preso los del ERP en lo que llamaban cárcel del pueblo-. Al contarle esto no está justificando lo otro, lo cuenta como un dato más de la realidad de entonces, de la verdad de entonces. La verdad, su obsesión. Nunca se dice la verdad, nunca se vive con la verdad. Está convencido que la falta de verdad es la causa de todo. Desde el mismo principio de todo. Empezando por el cuento de Adán y Eva. Te hablan de la soberbia, del sexo, etc., pero en el fondo el supuesto primer pecado, de existir, se refiere a una mentira. En el sentido opuesto a la verdad. ¿Cuál era la parábola del fruto prohibido? Ya ni recuerda bien como fue el episodio, pero era algo así como que Dios les dice que no coman del árbol de la sabiduría, del bien y del mal. Ya eso le parece mentira. El cree que el mensaje era no ir en contra de la naturaleza. La soberbia es sentirse que uno no es una mera parte de la misma, que es superior por el hecho de darse cuenta de que razona, de que justamente se da cuenta. A partir de ahí se inicia toda la construcción falsa del andamio de creencias que sustentan las religiones. Se partió de premisas falsas. No importa ese episodio de la biblia, eso es una boludez. Lo importante conjetura Jacinto es recuperar la verdad, para que prevalezca frente a tanta mentira. Como la interminable discusión sobre las culpas de los años 70. El sol ha dejado de brillar adentro del auto. Afuera todo resplandece por la luz del astro, pero desde que tuvieran el episodio con los policías están apesadumbrados.

-Sabés una cosa, para muchísima gente los años de plomo no los vivieron como tales. Sin duda lo fueron para las madres, padres, hijos e hijas de los desaparecidos. Y en mayor medida para quienes tuvieron que padecer la tortura y muerte en circunstancias tremendas. (continua)

Tuesday, October 17, 2006

termina el 31

..siempre ha pensado que su forma de pensar, de ver la vida, de cuidar sus hijos, de privilegiar la familia, de atenderlo, configuran su principal y única arma de seducción. Por eso están juntos. Pero resulta que de repente no basta, que su hombre quiere más. ¿O será que quiere menos?. Quiere menos para así pretender más. ¿De eso se trata la seducción, o es histeria? Seducción y libertad. De eso se trata. ¿Cómo descifra su marido estos conceptos?. Libertad es en definitiva que no le rompa las pelotas. El secreto de un matrimonio perdurable le confesó un día una amiga paraguaya, algunos años mayor que ella, era no romperse mutuamente las pelotas. Que ambos componentes de una sociedad conyugal deberían tener vida propia, independiente. Así de simple le había asegurado. Parece fácil expresarlo, pero se pregunta María si lo ha entendido bien. ¿Cuál es el límite a partir del cual una caricia deja de ser tal para convertirse en rompe pelota. Y cual la frontera en que una sincera pregunta cariñosa se convierte en intromisión? La actitud general, le explicaría su marido si estuviese presente en ese momento. Sí especula, esto le diría. Es la indiferencia que brinda la seguridad. Pero la indiferencia por lo innecesario, por lo que estropea. Su no indiferencia a lo innecesario es el motivo por el cual las caricias y sinceros desvelos se transforman en aburridos estorbos. Aburrido, una vez más la palabra tenebrosa que le produce terror. Sería el fin de todo.

Friday, October 13, 2006

more 31 de Así es la vida...

...taller. Su única tarea además de estar con los chicos. Estar pensó, y no ocuparse, aunque estar era una manera de ocuparse, pero limitada por la ayuda de la niñera. Se ocupaba sí de la casa en su totalidad. Administraba al personal de servicio: cocinera , mucama y jardinero. Y por supuesto soportaba, entendido en su acepción positiva, como elemento que sostiene, a su marido en su carrera alrededor del mundo. Se había entregado a él y su profesión consistía en ser la esposa de Jacinto. Una ama de casa que hacía escultura una vez por semana, a veces, y el resto del tiempo dedicado a ser la madre de y la esposa de. Intuía que por ahí pasaba el incordio que aquejaba a su marido. Al atar su libertad a la vida de Jacinto también lo ataba a él a la suya. Uno se ata a algo. Ella no puede atarse sin atarlo a él. Ella cree que su marido está queriendo deshacer el nudo y que preferiría hablar de juntarse, de encontrarse. Su día gira en lo que hace Jacinto. Lo pretende todo el tiempo libre, el que le sobra a él por supuesto. ¿Lo estará asfixiando? Y cuanto más se aleja, ella más lo persigue. Últimamente le conversa, en cuanto lo tiene al alcance le habla, de cualquier cosa. Estima que platicándole cosas banales, sobre los chicos, la importancia del padre en la educación, de su trabajo en el organismo regional, logra disimular el objetivo primordial de su accionar, que es estar con su marido. Y además no puede reprimirse y lo quiere tocar todo el día y se pregunta ¿por qué no, porque no ha de tocar a su ser amado? Esta actitud suya si él la quisiera no debería molestarle, pero ella no se siente segura, cree que algo de eso lo fastidia e igual persiste. Lo lleva a extremos. Y espera que llegue de la oficina para agradarlo. ¿No lo estará atormentando?, ¿no querrá Jacinto estar un poco más con el mismo y ella no lo deja y él no se atreve a mencionar su deseo? ¿Y que va a suceder más adelante, con los hijos mayores?. El será aun joven y activo, ¿ y ella?. ¿ Seguirá girando en orbita continua alrededor suyo? Eso quiere. Si, se responde, le bastaría eso para sentirse feliz. Pero hoy sabe que no podrá ser así. De eso se trata la jornada de reflexión acelerada que hoy se impusieron al mirarse tan crudamente por la mañana. Los días anteriores a este fueron dando las pautas, las coordenadas, los códigos para entender lo que hoy les pasa. En todo caso lo que le pasa a su esposo, esa es la pura verdad piensa, para en seguida darse cuenta del error de apreciación. Les pasa. Les pasa a ambos esto y ella le endilga todo a él, porque ella lo quiere y eso debería ser suficiente. Se termina de vestir y lo hace para él, como siempre, y elige un pantalón para agradarlo. Aunque el jodido no es de expresiones halagadoras, de complacerla con comentarios dulces. En vez de decirle que bien te queda, elige un neutro “que lindo color”. Y estas carencias que recibe no la amilanan, por el contrario, la hacen más alerta y sensible, e hincha pelotas reconoce. Sí, seguramente es una rompe bolas tremebunda que no lo deja en paz nunca porque ella no puede estar un minuto libre de él, sin él. En el fondo es una falta de respeto. Eso es lo que debe estar soportando Jacinto. El cauce de estas reflexiones le permiten entenderlo un poco mejor. Su marido se debe sentir acosado, limitado, acordonado en el cuadrilatero del matrimonio, sin una salida. No lo deja ni respirar. Sí, es cierto, lo entiende, pero no puede modificar su padrón de conducta. ¿Por qué no? He aquí la cuestión. ¿Por qué no puede alterar su comportamiento si eso va en desmedro de su objetivo ulterior, que es retener el amor de su marido? Exacto, eso, porque amor el cabrón siente, pero no lo puede disfrutar porque ella se lo impide, no lo beneficia con la oportunidad de elegir. Seducción, ahí está la palabra que necesitaba. Ella no actúa de modo tal que a él lo seduzca. Pero veamos, el rumbo de este razonar la ha conducido al borde de la comprensión y de la incomprensión. Siente que puede caer para un lado o para el otro, pero está dispuesta a proseguir. Entonces seducción sería el motivo aparente. Ella no despliega armas de seducción. Porque todo su ser, toda ella debería verse como un ente seductor. No actos mundanos comunes. Ella ...(prosigue seguramente el martes)

Thursday, October 12, 2006

Así es la vida ...31

Era un final incomodo. Hubiera preferido que él se fuera y quedarse tumbada un rato más, sola con sus pensamientos. Pero la camilla era de Pancho y la esperaba afuera del cuarto, a plena luz del sol. Sin embargo, ante lo irremediable del hecho tal vez fuera mejor así, modificar la escena drásticamente. Que la nueva iluminación disimulara la intimidad que habían creado. Necesitaba un tiempo propio para meditar sobre esta nueva relación, si así podía calificarla. Estimaba que sí, que cuando uno se abre, se quita los envoltorios frente a otro, es la formalización de una relación. Claro, tal vez no deseada por el otro, pero en este caso, fue consentida, hasta consensuada diría. Es más, ¿no había sido él quien primero se interesó en como estaba? Además estaba el tema del orgasmo. Aunque no llegó a reconocer que había fingido dormir, hablaron abiertamente del hecho de que él la vio acabar. Después le había confesado algo que ni a su propia mujer le contara, convirtiéndola en confidente, como ella antes a él. Eran ambos dueños de un secreto del otro, estaban confabulados en la búsqueda de la verdad. Esto que tanto obsesionaba a Jacinto últimamente y que María Julia sostenía que a ella desde siempre. Pero su marido le marcaba la diferencia, afirmando que sus intrigas se dirigían más a lo abstracto, filosófico y religioso, buscando los grandes porques, los grandes sentidos, y, sobre todo, admitiendo algunas grandes conclusiones. Le decía que a él le interesaba en vez la verdad sobre los comportamientos. Pregonaba que la verdad había sido escondida, camuflada por los escribas del momento. Eso de que la historia la escriben los vencedores era cierto, existía, según Jacinto, también la verdad de los vencidos, que igual era incompleta. La verdad era el botín anhelado, perseguido, porque daba poder. El que poseía la verdad poseía el poder, el mando. Era apasionante embrollarse en esa suerte de disquisiciones y la historia constituía un aquelarre bastante ilustrativo de cómo generación tras generación se fue dando la batalla por el poder, la verdad, y en última instancia, una forma de entender a Dios. Sin embargo, Jacinto se había abocado a desentrañar el comportamiento original y el porque de los desvíos o pecados del hombre. En realidad, sostenía, la teoría de una mente o ser superior que crea todo y se reserva la capacidad de castigar y premiar le resulta muy cómoda al hombre. Porque en el fondo son pocos los que creen en el infierno. La vida ya nos había mostrado infinidad de veces, todos los días para ser más precisos, lo que podría constituir un infierno. Para muestra basta un botón: los campos de exterminio nazi. Si la gente creyera en que todos los días de su eternidad podrían parecerse a un campo de concentración, si estuviera seguro de ello, se comportaría mejor. Portarse mal sabiendo que en definitiva te perdonan y que no hay castigo resultó ser, según su marido, el mejor de los inventos. Para Jacinto todas las explicaciones están frente a nosotros y tienen que ver con reconocer cual es la verdad y la auténtica capacidad del hombre de actuar en libertad. Nuestros antepasados primarios, ¿eran realmente libres?. Por lo que sabemos de nuestra evolución, debimos combatir con otros animales y otros tipos de hombres que desaparecieron. ¿Esas primeras luchas eran para conseguir comida o para imponerse en un territorio, por ejemplo?.¿ No estaban satisfechas las necesidades básicas con respecto a los parámetros de entonces? Había tantas preguntas con explicaciones insatisfactorias, cuando no ridículas, y Jacinto se había emperrado en tratar de entender lo inexplicable. Pero para ella, que también era una apasionada de los porques, todo tenía que ver con el amor, y lo paradójico era justamente que era su amor por Jacinto él que le impedía ser objetiva. Y así pensando, luego de ponerse la bata de toalla de su marido, le abrió la puerta a Pancho para que recogiera su camilla. Cuando este hubo partido se cobijó bajo el agua caliente, demasiado caliente le gustaba, de la ducha. Reflexionó sobre su porvenir inmediato. ¿Que haría a continuación? No recordaba tener compromisos agendados, salvo la intención de trabajar un rato en el (continua....)

Monday, October 09, 2006

..más del 30

-Bueno sigo. Por lenteja perdí la oportunidad de coger a los 15. El padre de Agustina se fue por laburo a vivir a otra ciudad por un año, año y medio, y ella con él, y nos despedimos sin saber cuando la vería nuevamente. Nos escribimos algunas cartas sonsas, no declarando nada de lo que sentíamos, al menos yo. Y ya desde entonces conocí el sufrimiento por amor. Porque Agustina, además de todo lo que significó y que ahora te voy a contar, significó mucho sufrimiento. El amor me hizo conocer de entrada todas sus facetas, la rosa con todas sus espinas. Ese sol que brillaba, no solo lo hacía para mí, no era yo el único que había notado sus encantos. Dio la puta casualidad que se mudó a una ciudad donde yo tengo parientes, y un primo hermano, mayor que yo, también percibió su existencia. Y maldita sea este le escribía a un hermano mío y le contaba sus amoríos, por supuesto con Agustina. Ella, obviamente no me contaba nada, nuestras cartas eran, como lo había sido nuestro breve vínculo, inocente pero con intención. Y a través de Fernando, mi primo, me fui anoticiando de cómo crecía la flor, de cómo su cuerpo de niña convirtióse en mujer, y como el se enamoró también y de cómo rascaban. Sí, rascaban, como se decía en mis tiempos juveniles. Como la ponía en bolas y ya no me acuerdo que más, salvo un detalle no del todo menor que dejo para más adelante-.

-Ah, viene con intriga, el espíritu del escritor le quiere poner emoción, me gusta. Dale, seguí-.

-Mi vida transcurría sin mayores sobresaltos hasta que un día volvió Agustina y comenzó la locura, y nunca más terminó. Con Agustina se inicia mi vida sexual total. No diría adulta, porque no lo fue, fue juvenil, con su pasión y sus incertezas.

Bueno, como te decía, a los pocos días de volver Agustina me le declaré. Después de verla prácticamente todos los días e invitarla al cine, fiestas, etc., en una de esas le pregunté si quería ser mi novia, a lo cual respondió que sí. No tengo bien presente cuanto tiempo después de haber vuelto fue que hicimos por primera vez el amor, por supuesto después de feroces rascadas a todo trapo. Pero si me acuerdo bien de la primera vez. La llevé, con toda intención y alevosía, y consentimiento de la susodicha, a la obra de un departamento que se había comprado mi padre. Ahí, sobre el piso desnudo y frío nos acostamos y finalmente pude penetrarla, o casi, porque ni bien comencé a introducir mi porongo sucedió lo inevitable, la incontrolable y famosa eyaculación precoz. Muchas de mis primeras veces, me refiero con distintas mujeres, salvo con Luciana, que fue normal, no fueron del todo felices. A partir de ese día con Agustina hubo mucho sexo. Ahora escuchá esto, lo que antes no te dije. ¡Ella sostuvo que aquella había sido su primera vez “por la vagina”!. Sí, escuchaste bien –agrega el entre la risa de Lupe-, me dijo que con Fernando solo había tenido sexo anal. ¿Vos le hubieras creído?. Yo no, pero me convencí que podría ser. Ella me contó también que después de esa insulsa primera vez, cuando volvió a su casa sangró un poco. ¿Vos le hubieras creído?. Yo tampoco, pero me convencí que tal vez, podría ser. Y me sentía un tipo feliz, un tipo de 17 años que había debutado con su novia, cuando en general mis amigos de entonces lo hacían con putas. Además ¡qué novia¡. Agustina era un minón infernal. Ya a sus 16 años rajaba las paredes-.

-Ah si, ¿como era?- pregunta melosa poniéndole una vez más su mano sobre su miembro y presionándolo un poco.

-Rubia, de altura normal, ni alta ni baja, de unos ojos azules intensos, tetas especialmente lindas, culo para alquilar balcones y una conchita divina. Tan buena estaba que yo no sabía manejar las frecuentes situaciones en que le decían algo por la calle, estando yo a su lado. Me daba una furia tremenda. No quería entender que seguramente pensaban que era su hermano menor. Pero igual no me importaba, ella era mía. Al menos eso creía yo. Y hacíamos el amor y cogíamos, que no es del todo lo mismo, como vos sabés, cada vez que podíamos, en todos lados y situaciones inverosímiles. En cualquiera auto que hubieran dejado abierto en el garaje de su casa, interrumpiendo y agazapándonos cuando entraba otro. Quedándonos quietos por ejemplo en pleno 69. En casa de amigos cuando no estaban sus padres. Una cosa que me gustaba mucho era ir a visitarla justo después de comer, cuando habían salido sus padres, y ella estaba en camisón y sin bombacha. Me sentaba en un sofá del living con ella a horcajadas. Intuíamos que su hermanito tal vez nos espiaba mientras ella subía y bajaba. Me acuerdo bien de su carita de placer. Tratábamos de controlar el calendario de días no fértiles, pero a veces no daba. Y así fue que llegó el día en que no le vino y asustados fuimos a un médico, que una amiga le dio, las mujeres son más solidarias y expertas en estos menesteres, para hacer una análisis de embarazo, que por suerte dio negativo. Otra vez me quedé esperando en el hall de servicio de la casa de Agustina aguardando que todos, incluidos los padres, se fueran a dormir. Al rato Agustina me abrió y sin hacer ruido subimos a su cuarto, para llegar al cual debíamos pasar por la puerta del dormitorio de los padres, que sabíamos estaban despiertos por la luz que pasaba por debajo de la puerta. Que adrenalina, que locura, que divertido. En algún momento golpearon la puerta y la madre entró para decirle que se fuera a dormir, y yo escondido debajo de la cama. Estaba locamente enamorado y fue a la única de mis novias que le fui fiel. Ella fue la única que me fue infiel. Seguramente son más los recuerdos que tengo haciendo el amor con Agustina que con mis otras mujeres, o casi, y seguramente es porque lo hacíamos en tantos lugares distintos. Una vez en casa de una amiga de mi madre, donde yo me estaba quedando unos días, lo hicimos unas 7 u ocho veces seguidas. Parecíamos animalitos. En ese período para mí era importante la cantidad antes que la calidad-. Su choto ya esta parado pero ella no lo ha puesto en libertad, lo mantiene bajo la manta de su calzoncillo y de vez en cuando le roza la cabeza que casi asoma a través de la luz que queda entre la piel y el elástico-.

-La policía- grita ella retirando su mano abruptamente, -¿que hacemos?- interroga divertida. Los dos están en paños menores y él con el coso parado. Estan a escasos 30 metros de una patrulla parada en la banquina con dos policías de pie al lado de la misma y el sabe que los van a parar, la ley de murphy.

-Nada, no podemos hacer nada, alcanzáme la camisa-. Se la tira sobre su cintura para tapar tanta obviedad. Acogiendo las directivas se arrima al costado, delante del movil policial y esperan. Se acerca uno de cada lado y como obedeciendo a un mismo resorte se inclinan para mirar hacia adentro. El que le toca en suerte a Lupe la recorre con mirada lasciva, groseramente sus ojos suben desde la entrepierna apenas custodiada por la bombacha, se detiene en sus senos y prosigue para clavarse en la cara de la muchacha. Antes de que su voz llena de bronca superase los labios, escucha la del policía a su lado quien con sorna dice:

-muy buenos días- y también la manosea con los ojos. Nuevamente está a punto de decir algo viril, agresivo para con estos delincuentes oficiales, pero rápidamente comprende que lo que estan observando estos hombres es a una pareja medio en bolas, con la esperanza de que tal vez puedan divertirse un rato. Seguramente creen que el auto con chapa oficial ha sido robado. Para colmo su cara aniñada no es un factor positivo en esta circunstancia.

-Por favor, bajen del auto- ordena el cercano a Lupe con ojos brillosos que delatan que sus intenciones en esta ruta poco transitada van más allá del cumplimiento de las normas de tránsito. Jacinto intuye el peligro y resuelto en su ridículo atuendo exclama:

-un momento- deja pasar unos segundos con la mirada clavada en la del agente a su lado, y agrega- mi nombre es Jacinto Lahitte y soy el Representante de Naciones Unidas en este país. En un movimiento veloz gira y toma la billetera del bolsillo interior de su chaqueta extendida en el asiento trasero y busca su identificación oficial y se la entrega al milico.

-Bajen- exige cortante el otro mientras intenta abrir la puerta que se resiste únicamente porque estan los cerrojos puestos. El que tiene el documento lo lee con parsimonia, deteniéndose en cada una de las cuatro caras del documento. El celular comienza a sonar en el instante exacto que el tarado de la derecha grita.

-abajo dije-. Antes de que finalice el primer timbre Jacinto atiende y larga con voz firme, sin preguntar quien es:

-Buenas tardes embajador, como le va, si, estoy en la ruta y he sido detenido por una patrulla, la número 54, a cargo del oficial – y mira inquisitivamente a quien sorprendido mantiene en una mano la libretita abierta en la contratapa, donde dice que le deberá dispensar al portador la ayuda que requiriese, y con la otra había iniciado un movimiento que seguro pretendía atrapar el teléfono antes que su dueño. Después de un tenso silencio repite- ¿oficial..........? -.

-Gomez, ayudante Gomez- responde irritado. Pero Jacinto se da cuenta de que acaba de evitar un desenlace horrible y con renovada seguridad continua hablándole a su atónita secretaria:

-Oficial ayudante Gomez y el agente ....- y mira con desprecio hacia el uniformado de la derecha, quien le devuelve la mirada con furia y se queda callado y luego lo mira a su superior como reclamándole que se anime a terminar con la farsa. Con los ojos clavados en los de su declarado rival Jacinto le comenta al aparato – no Señor, es un control de rutina, pero le agradecería que le informe al comandante Pelloso que el Oficial Ayudante Gomez y el agente, a ver un momento, ¿agente......?- repregunta sabiendo que acaba de jugar su última carta. Pero esta vez lo mira nuevamente al falso oficial y verdadero ayudante, para hacerlo responsable como personal de más alta graduación de la falta de su compañero, y reconociéndole la jerarquía, para agradarlo un poco, de quien tiene en sus manos la manera de salir airoso de una situación complicada. Pelloso es el Jefe de la Policia de la ciudad y aunque Jacinto intuye que los zorros de la ruta no responden a esa jurisdicción, de ser verdad lo que el esta diciéndole a su secretaria, para ellos Embajador, si actuan mal podrían llegar a tener problemas.

-Reynoso Señor, suboficial Reynoso – declara entregado Gomez ante el fastidio del malandra de la ventana de enfrente.

-Agente Reynoso- lo degrada a propósito Jacinto ya seguro de su victoria y sin mirarlo al fulano en cuestión, porque reconoce lo efímero que puede ser su triunfo si prosigue humillando al candidato. Sabe que lo ha llevado al límite de tolerancia para una personalidad evidentemente agresiva y abusadora, que si hubiera podido ya se la estaría trincando a Guadalupe en los yuyos cercanos. – Si Embajador, estamos paseando con su sobrina –le guiña el ojo al tal Gomez para relajarlo y lograr cierta complicidad- y en un rato más volvemos, pero le decía que le transmitiera al Comandante Pelloso la encomiable actuación del ayudante Gomez- devolviendo a este a la realidad de su jerarquía y de las posibles consecuencias de un error. Al otro ya decidió ignorarlo por completo y acciona la perilla que levanta el vidrio de la puerta de Guadalupe. – Si Embajador, lo llamo en cinco minutos para contarle del asunto con el Ministro de Economía. Hasta luego-. Corta y acepta con una sonrisa la devolución de su documento y las excusas por los inconvenientes.

Wednesday, October 04, 2006

tarde pero seguro.....sigo con el 30 de Así es la vida

sucesivamente el centro de su existencia. Todo lo que le sucedía mientras, sus estudios, relaciones con amigos, con la familia, lo fue construyendo casi “de taquito”, como se dice en el fútbol. La mayor parte de su energía se la consumieron estas tres mujeres. Lo habían exprimido y solo ahora estaba logrando despertar. Ahora se estaba dando cuenta. Decide cambiar de tema.

-Estoy repasando mi vida, he dedicado gran parte de las horas de los últimos días a repasar mi vida desde mi más tierna infancia para poder entender lo que me pasa hoy. Al decir hoy no me refiero a hoy, hoy, sino a esta etapa de mi vida, claro, incluyendo hoy, con vos. Y pensaba que mi vida ha sido una sucesión de mujeres. Un psicólogo diría que estoy buscando a mi madre. Yo no creo, me inclino más por lo del alma gemela, la mitad de la naranja. A veces pienso que tampoco esto es así, que en realidad son sucesivas mitades que encajan por un tiempo-.

-¿Fueron muchas?- pregunta mientras deriva su mano de los tranquilos genitales al pelo de Jacinto.

-Creo que no, o al menos para mi no, por ahí para otro si. Son seis las que recuerdo bien. Tres y tres, tres grandes amores y tres relaciones significativas que se colaron entre las primeras y que representaron, así lo creo, en otra escala, aquellos tres grandes amores. Las seis encendieron alternativamente mi deseo, mi pasión. Hasta me resulta increíble que haya tenido tiempo de dedicarme a mis estudios y mi trabajo, porque he consumido horas diarias de mi vida en pensar en ellas. Lo sigo haciendo. Obviamente hubo otras circunstanciales, que sin duda han de haber cumplido una función-.

-Yo entro en esta última categoría- afirma Guadalupe.

-No, me parece que vos vas a clasificar en la segunda tanda, o tal vez seas la primera de una nueva serie, distinta, que te salís del molde. Quien sabe.-.

-Contáme algo de todas, de las seis, y de la séptima también, al final-.

-Agustina, así se llama, fue mi primer gran amor, al cual me entregué en cuerpo y alma. Pero primero fue en alma, y con la ternura de un joven de 14 años, que era los que tenía cuando la conocí. Agustina era un sol de 13, hija de un compañero de trabajo de mi padre. Era un sol rubio de ojos azules, pechitos incipientes de niña de trece años, un culito que ya se insinuaba que no pasaría inadvertido, y una picardía que la acompañaría toda la vida. Nos gustamos. Con Agustina viví esos dulces momentos que tiene el amor a los catorce años, cuando todo es miradas y cosas no dichas, porque no te animas a decirlas. Ese roce de brazos sin querer pero buscado. Todavía hoy me encanta revivir cuando camino a la playa siempre lográbamos, o casualidad, sentarnos juntos en el auto, porque siempre éramos varios y debíamos apretarnos y eso nos permitía el ansiado contacto de pieles, de los brazos y piernas obviamente. Y después en la playa subirnos a mi bote de goma y fingir peleas para poder así otra vez volver a rozar nuestras pieles. Hasta recuerdo, para que veas como soy, su poca vergüenza cuando se le escapó un poco de aureola y pezón del bikini. Pero me costó bastante declararle a Agustina mi amor. Es más, hasta me acuerdo de haber besado a otra chica en esos días y de haberlo disfrutado. Ahora comprendo que desde entonces podía sentirme enamorado y querer besar a otra chica, y disfrutarlo. Así fue toda mi vida. Y también ese no animarme, esa timidez que me inhibía de decirle a Agustina lo que sentía, pero sí animarme con la otra, que también me gustaba. Tal vez lo de Agustina tiene que ver asimismo con lo idiota que nos ponemos cuando nos enamoramos, sobre todo chicos, que va, de grandes también, que nos vuelve torpes y confunde nuestra percepción de las cosas. ¿te estoy aburriendo?-.

-No para nada-.

(el 30 continuará)