Wednesday, October 18, 2006

32 de Así es la vida

Guadalupe no había abierto la boca una sola vez y permanecía pálida y rígida a su lado, consciente de la violencia que acababa de sortear. Cuando el dúo pesadilla desaparece del espejo retrovisor, detiene el auto y abraza con sincero afecto a la mujer y besa las lagrimas que bajan por sus mejillas. Retoma la marcha manteniendo cogida una mano de la muchacha, que finalmente murmura:

-una ráfaga de maldad-.

-Si- atina a decir él, y adiciona después de unos tristes segundos – que frágil que es todo, nunca nada es seguro-.

-Pensar que duró unos pocos minutos, y solo nos asomamos, gracias a Dios, a la puerta del infierno. Pobrecita la gente que le tocó trasponer esa puerta. Y pensar que algunos hay que todavía no se dan cuenta que el infierno esta aquí, en la tierra. Es difícil entender el mundo cuando el mal aparece en cualquier momento. No basta portarse bien. Hasta parece un juego macabro. Si somos parte de un todo, tal vez el mal me toca a mi cuando alguien, otra parte del todo, se manda una cagada en otro rincón del planeta-.

-Si, pero no nos pasó nada al final, fue como un aviso. Coincido con lo del juego macabro. Siempre pienso en los 70, toda esa gente que padeció el infierno. Y me refiero a todos, no solo a los llamados inocentes. Porque aparte de los que mataban, estaban los que solo pensaban diferente, o repartían panfletos, o del otro lado, eran hijos de un milico. Es imposible entender el rompecabezas de lo bueno y lo malo en la vida, y a veces me pregunto si tiene sentido entenderlo. ¿Y cómo juega la suerte en todo esto, o la suerte es una falla del mecanismo, que tanto puede ser mala o buena y no obedece a ninguna regla? Es decir, no se conecta con ninguna cagada en otra parte, y a veces es tan solo fruto del azar-.

-Yo tengo dos primos desaparecidos y recién sentí, no físicamente, obvio, pero si emocionalmente, algo, aunque en una escala mínima, de lo que padecieron, estuve por una milésima de segundo en el lugar terrorífico de ellos. Creo que esto es lo que significa la compasión, que solo el ser humano puede sentir y es cuando te ponés en el lugar del otro-.

-A un tío mío lo tuvieron preso los del ERP en lo que llamaban cárcel del pueblo-. Al contarle esto no está justificando lo otro, lo cuenta como un dato más de la realidad de entonces, de la verdad de entonces. La verdad, su obsesión. Nunca se dice la verdad, nunca se vive con la verdad. Está convencido que la falta de verdad es la causa de todo. Desde el mismo principio de todo. Empezando por el cuento de Adán y Eva. Te hablan de la soberbia, del sexo, etc., pero en el fondo el supuesto primer pecado, de existir, se refiere a una mentira. En el sentido opuesto a la verdad. ¿Cuál era la parábola del fruto prohibido? Ya ni recuerda bien como fue el episodio, pero era algo así como que Dios les dice que no coman del árbol de la sabiduría, del bien y del mal. Ya eso le parece mentira. El cree que el mensaje era no ir en contra de la naturaleza. La soberbia es sentirse que uno no es una mera parte de la misma, que es superior por el hecho de darse cuenta de que razona, de que justamente se da cuenta. A partir de ahí se inicia toda la construcción falsa del andamio de creencias que sustentan las religiones. Se partió de premisas falsas. No importa ese episodio de la biblia, eso es una boludez. Lo importante conjetura Jacinto es recuperar la verdad, para que prevalezca frente a tanta mentira. Como la interminable discusión sobre las culpas de los años 70. El sol ha dejado de brillar adentro del auto. Afuera todo resplandece por la luz del astro, pero desde que tuvieran el episodio con los policías están apesadumbrados.

-Sabés una cosa, para muchísima gente los años de plomo no los vivieron como tales. Sin duda lo fueron para las madres, padres, hijos e hijas de los desaparecidos. Y en mayor medida para quienes tuvieron que padecer la tortura y muerte en circunstancias tremendas. (continua)

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