programada. No recordaba la agenda del día, pero tampoco le importaba. Le molestó tener que perder unos minutos para rescatar el celular de su saco en el baul del auto. Efectivamente era una de sus cuatro mujeres de la oficina, la más mona, y la más histérica, para recordarle que a las cuatro de la tarde lo esperaba el Representante Regional. Le pidió que lo excusara por motivos familiares y que no lo llamaran bajo ninguna circunstancia. Supuso que lo desobedecerían si se trataba de una emergencia que involucrara a sus hijos. Quería extender la compañía de Guadalupe hasta el fin del día y aún más, si fuera posible. Le resultaba difícil imaginar que hoy lograría superar, o al menos comprender, el dilema matinal. Por cierto que los acontecimientos posteriores lo distrajeron y mutaron un día de pronóstico nublado en otro de sol radiante. Además, la aparición de esta ninfa no era casual, por lo cual le competía ahora interpretar el significado de esta presencia. El genuino acoplamiento a todo nivel entre ambos confirmaba que al encuentro se lo debía procesar en clave correcta. El encaje de los cuerpos también confirmaba que las almas se correspondían y que era en las palabras dichas donde debía esclarecer el sentido de esta visita. Visita de Dios pensó. De ahí su actitud complaciente y permeable con todo lo proveniente de esta mujer. Seguramente el también la estaba alimentando a ella y quien sabe Lupe ya había logrado interpretar la parte que le incumbía. Tomó con su mano derecha la más cercana de su compañera y le preguntó:
-¿vos ya sabes porque estás acá hoy conmigo?-.
-Sí- respondió, y no dijo nada más. Pero Jacinto no aceptaría un si a secas, quería saber más.
-¿Porqué?-.
-Porque nos necesitábamos-.
-¿Y vos que necesitabas de mi?-.
-¿Aparte de esto?- y deshaciéndose de la mano de Jacinto colocó la suya sobre los genitales de él, quien no pudo dejar de admirar la capacidad de conjugar lo efímero con lo profundo que poseía Guadalupe. Sería ese el mensaje para él. Sin retirarla agregó: -no lo sé bien, tal vez seas un puente para que llegue a Sandra y Antonio y sean ellos los portadores de algo con más significado para mi-. No pudo reprimir cierto desasosiego, o sinsabor, o embóle, para ser más criollos, que le produjo esa respuesta. El no era importante para ella. Un polvo circunstancial y nada más. Por lo menos un buen polvo se esperanzó, ¿o ella estaba habituada a los buenos polvos? Un momento agradable y nada más. Atención se dijo, obedeciendo a una señal de alarma interna. Seguramente este no era el rumbo correcto que debía imprimir a sus pensamientos. ¿Porque desmerecer las palabras de Guadalupe. Y porque habría de ser trascendente para ella si la acababa de conocer?. En realidad no le había dicho nada de horroroso, para nada. El pensamiento negativo provenía de su inseguridad, que a su vez tenía orígenes más lejanos en el tiempo. Acaso de su madre. Mujer que nunca infundía la confianza en uno, siempre que se le apersonaba con un logro ella lo desmoronaba con un comentario del tipo “si muy lindo, pero si hubieras agarrado por el otro camino tal vez habrías llegado más rápido”. Una constante en su vida, todas las veces la duda si no hubiera sido mejor de la otra manera. Y así a todas las mujeres de su vida las desconfió en algún momento de la relación. Agustina le dio motivos sobrados para ello. Luciana se los dio en una segunda etapa. María Julia nunca. ¿O si? Tendría que pensar en ello. Las mujeres en su vida habían cumplido la función de mensajeras. De eso se trataba su vida. Desde que la conoció a Agustina comenzó su vida de postas, mujeres postas. A la mujer posta Agustina la sucede la mujer posta Luciana y a esta Maria Julia. O tal vez la posta era él, quien era entregado de una mujer a otra. Lo cierto es que las tres ocuparon (continua domani..)
0 Comments:
Post a Comment
<< Home