Nro 29 de Así es la vida
Sincerarse la ha relajado. Reconoce que Pancho es realmente un ser especial, dueño de una sensibilidad exquisita, muy desarrollada, que infunde confianza, la pone a una cómoda. Le intriga saber si alguna vez se excita mientras lleva adelante una sesión. Seguramente alguna de sus clientas le debe despertar su deseo animal cuando la tiene ahí, tirada en bolas y pendiente de sus manos. Tiene que ser de madera para no sentir nada. Muere de ganas de preguntarle, pero seguro lo va a interpretar equivocado, como si en realidad le estuviese indagando para saber si ella le resultaba atractiva. Y la verdad es que también le gustaría saber eso, porque no. Se le habrá parado hoy mientras ella tenía su orgasmo. Que loca de mierda se dice, hace unos segundos le estaba abriendo mi compungido corazón y ahora estoy pensando si se le paró. Pero en definitiva es un pensamiento normal, humano.
-Es importantísimo como juega la personalidad en la atracción, sobre todo en parejas con relaciones largas. Si bien es cierto que la primera impresión es la física y hay mujeres, o hombres en tu caso, cuyo único atractivo es físico, otras personas que al principio no te habían llamado mucho la atención, a medida que las vas conociendo te van atrapando con elementos adicionales, como la energía, el buen humor, la seriedad, la alegría, la rapidez en la forma de hablar, sus distracciones, como contestan con ironías, en fin, miles de diferencias que la hacen especial y atractiva para uno, particularidades que te gustan a vos y a otro no-.
-Lo que pasa es que cuando algo te gusta, cuando vos estas segura de amar a alguien, cuando no tenés dudas, absolutamente ninguna, sobre tu amor por otra persona y, cuando además has percibido que también te aman, que sintonizas en un montón de cosas, no querés perder lo que tenés por nada en el mundo, te aferrás con todas tus fuerzas a ese amor- interviene María Julia, convencida que su amor por Jacinto puede suplir cualquier carencia, o menor intensidad, como recibe de su marido.
-Cuando también te aman está todo bien, pero, como dice el refrán, hay amores que matan, y es cierto, el exceso de amor asfixia y cuando es excesivo deja de ser amor. Además, vos te estas olvidando del amor por uno mismo. Si vos te hacés daño persiguiendo el amor de alguien que no te lo da, te estás castigando-. Está todo muy bien lo que me dice este chabón, piensa Maria Julia, pero una cosa es decir y otra es hacer.
-¿Vos estás casado o tenés pareja?-.
-Sí, tengo pareja-.
-¿Y como vive ella tu profesión?, yo creo que no lo podría resistir-.
-Es bastante comprensiva, no le queda otra, aunque tiene un motivo para estar preocupada-.
-¿Porque “un motivo”?-.
-Porque la conocí así, como ahora con vos, era mi cliente-.
-Entonces debería tener un montón de motivos, tendrás varias clientes me imagino-.
-Bueno, si, me refería al como, pero igual es muy segura, sabe que la quiero, aunque entiende que desde el punto de vista físico alguna me puede atraer, soy hombre, soy animal-. Confirmado, se dice María Julia, “alguna” no le resulta indiferente, y que hace cuando eso pasa, y sobre todo si es mutuo. Y, debe dejar que ella siempre de el primer paso, no puede correr el riesgo de equivocarse. “El degenerado del masajista ese que me mandaste se propasó” se imagina una mina reclamándole a quien se lo recomendó. O por el contrario, “te mando a Panchito que está rebueno y dispuesto”. ¿Y Florencia?, su amiga que lo había recomendado, ¿sería ella una de las “alguna”?.¿Y ella?. Vuelve a pensar en si se le habría parado hoy el pito, se muere de ganas de preguntarle, o mejor dicho de saber sin tener que preguntarle.
(29 continua mañana)

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