Monday, September 11, 2006

fin del 28

-Que de repente me cansé. Me cansé de que .....ella –había estado a punto de decir el nombre de su esposa, pero resolvió no nombrarla, intuyó que le quitaría algo a su vínculo con Lupe - no sea dueña de ella misma, que no tenga otra pasión que no sea yo-.

-Y sus hijos, me imagino que tenés algún hijo, ¿no?-.

-Si, tres-.

-Entonces hubo amor, o te obligaron a tener tres hijos-.

-Buen punto, pero no suficiente, sí, los tres fueron buscados-.

-Volvamos que vos te vas a achicharrar, se te va a quemar la mecha de tan blanco que sos - dice jocosa ella, -si querés le hago sombrita- y divertida pone su mano a la altura de sus pendejos, a modo de sombrilla.

-Ups, se cayó la sombrilla- dice él mientras con su mano baja la de Lupe, que cae sobre su pinga. Ella se suelta y vuelve al rumbo de la conversación:

-Entonces la quisiste y ahora, cuando los hijos ya están, cuando comienza la planicie de la relación, empezás a cansarte, o aburrirte y te vienen las dudas, ¿es eso?-.

-Puede haber algo de eso, en el sentido de que me dieron ganas de pensarlo, de resolver una duda constante sobre si la quería o no. Mi terapeuta, como vos, me dice que obviamente la he querido, y que la duda, o supuesta duda, y toda la historia de si me debería haber casado, etc., tiene que ver más con la perdida de mi libertad, que tengo la sensación de haber perdido la oportunidad de algo. Y tiene razón, algo de razón, como en todo, viste cuando todas las explicaciones de algo tienen sentido, bueno, a mi me pasa lo mismo, las causas de lo que me pasa, o nos pasa con mi mujer, es un componente de varias cosas. Por ejemplo la atracción, en definitiva yo me casé con una mujer que trabajaba y tenía una vida independiente, que largó todo para seguirme, por mi profesión, y al principio no me daba cuenta, o tal vez tanta dedicación de su parte me gustaban, no se, no lo pensaba, pero ahora me resulta un estorbo la dependencia, quiero que vuelva a ser dueña de ella misma- se entusiasma con la explicación.

-Te entiendo-.

-Gracias doctora- se burla Jacinto y ella le da una palmada fuerte en la cola que le deja una marca roja, y le duele.

-Vamos a comer algo- pide ella cuando alcanzan el sitio donde habían dejado tirada la ropa, en total desorden.

-Así en bolas- dice el.

-Te gustaría, para que te vea Sandra, ¿no?- comenta con picardía Lupe, mientras toma la bombacha, la observa y la gira en su mano para finalmente colocársela. Jacinto hace lo propio con su calozoncillo y se estaba por calzar los pantalones cuando Lupe le dice:

-dejá, andá así-. Ella se pone la camiseta, hace un bollo con su pantalón y le dice:

-vamos-.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home