Tuesday, October 17, 2006

termina el 31

..siempre ha pensado que su forma de pensar, de ver la vida, de cuidar sus hijos, de privilegiar la familia, de atenderlo, configuran su principal y única arma de seducción. Por eso están juntos. Pero resulta que de repente no basta, que su hombre quiere más. ¿O será que quiere menos?. Quiere menos para así pretender más. ¿De eso se trata la seducción, o es histeria? Seducción y libertad. De eso se trata. ¿Cómo descifra su marido estos conceptos?. Libertad es en definitiva que no le rompa las pelotas. El secreto de un matrimonio perdurable le confesó un día una amiga paraguaya, algunos años mayor que ella, era no romperse mutuamente las pelotas. Que ambos componentes de una sociedad conyugal deberían tener vida propia, independiente. Así de simple le había asegurado. Parece fácil expresarlo, pero se pregunta María si lo ha entendido bien. ¿Cuál es el límite a partir del cual una caricia deja de ser tal para convertirse en rompe pelota. Y cual la frontera en que una sincera pregunta cariñosa se convierte en intromisión? La actitud general, le explicaría su marido si estuviese presente en ese momento. Sí especula, esto le diría. Es la indiferencia que brinda la seguridad. Pero la indiferencia por lo innecesario, por lo que estropea. Su no indiferencia a lo innecesario es el motivo por el cual las caricias y sinceros desvelos se transforman en aburridos estorbos. Aburrido, una vez más la palabra tenebrosa que le produce terror. Sería el fin de todo.

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