Tuesday, September 26, 2006

sigue el 30 de Así es la Vida

programada. No recordaba la agenda del día, pero tampoco le importaba. Le molestó tener que perder unos minutos para rescatar el celular de su saco en el baul del auto. Efectivamente era una de sus cuatro mujeres de la oficina, la más mona, y la más histérica, para recordarle que a las cuatro de la tarde lo esperaba el Representante Regional. Le pidió que lo excusara por motivos familiares y que no lo llamaran bajo ninguna circunstancia. Supuso que lo desobedecerían si se trataba de una emergencia que involucrara a sus hijos. Quería extender la compañía de Guadalupe hasta el fin del día y aún más, si fuera posible. Le resultaba difícil imaginar que hoy lograría superar, o al menos comprender, el dilema matinal. Por cierto que los acontecimientos posteriores lo distrajeron y mutaron un día de pronóstico nublado en otro de sol radiante. Además, la aparición de esta ninfa no era casual, por lo cual le competía ahora interpretar el significado de esta presencia. El genuino acoplamiento a todo nivel entre ambos confirmaba que al encuentro se lo debía procesar en clave correcta. El encaje de los cuerpos también confirmaba que las almas se correspondían y que era en las palabras dichas donde debía esclarecer el sentido de esta visita. Visita de Dios pensó. De ahí su actitud complaciente y permeable con todo lo proveniente de esta mujer. Seguramente el también la estaba alimentando a ella y quien sabe Lupe ya había logrado interpretar la parte que le incumbía. Tomó con su mano derecha la más cercana de su compañera y le preguntó:

-¿vos ya sabes porque estás acá hoy conmigo?-.

-Sí- respondió, y no dijo nada más. Pero Jacinto no aceptaría un si a secas, quería saber más.

-¿Porqué?-.

-Porque nos necesitábamos-.

-¿Y vos que necesitabas de mi?-.

-¿Aparte de esto?- y deshaciéndose de la mano de Jacinto colocó la suya sobre los genitales de él, quien no pudo dejar de admirar la capacidad de conjugar lo efímero con lo profundo que poseía Guadalupe. Sería ese el mensaje para él. Sin retirarla agregó: -no lo sé bien, tal vez seas un puente para que llegue a Sandra y Antonio y sean ellos los portadores de algo con más significado para mi-. No pudo reprimir cierto desasosiego, o sinsabor, o embóle, para ser más criollos, que le produjo esa respuesta. El no era importante para ella. Un polvo circunstancial y nada más. Por lo menos un buen polvo se esperanzó, ¿o ella estaba habituada a los buenos polvos? Un momento agradable y nada más. Atención se dijo, obedeciendo a una señal de alarma interna. Seguramente este no era el rumbo correcto que debía imprimir a sus pensamientos. ¿Porque desmerecer las palabras de Guadalupe. Y porque habría de ser trascendente para ella si la acababa de conocer?. En realidad no le había dicho nada de horroroso, para nada. El pensamiento negativo provenía de su inseguridad, que a su vez tenía orígenes más lejanos en el tiempo. Acaso de su madre. Mujer que nunca infundía la confianza en uno, siempre que se le apersonaba con un logro ella lo desmoronaba con un comentario del tipo “si muy lindo, pero si hubieras agarrado por el otro camino tal vez habrías llegado más rápido”. Una constante en su vida, todas las veces la duda si no hubiera sido mejor de la otra manera. Y así a todas las mujeres de su vida las desconfió en algún momento de la relación. Agustina le dio motivos sobrados para ello. Luciana se los dio en una segunda etapa. María Julia nunca. ¿O si? Tendría que pensar en ello. Las mujeres en su vida habían cumplido la función de mensajeras. De eso se trataba su vida. Desde que la conoció a Agustina comenzó su vida de postas, mujeres postas. A la mujer posta Agustina la sucede la mujer posta Luciana y a esta Maria Julia. O tal vez la posta era él, quien era entregado de una mujer a otra. Lo cierto es que las tres ocuparon (continua domani..)

Monday, September 25, 2006

sigue el 30

-La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida –el canturrea para alejar los malos pensamientos que se acumulan detrás del dique imaginario creado por este presente fastuoso. Si, fastuoso, se concede esa expresión, normalmente utilizada para otros contextos no tan combinados con lo carnal. Agrega:

-siempre esta la opción que mencionábamos más temprano, la de cambiar el rumbo imprevistamente, improvisar durante la travesía -.

-Pero no hacia el precipicio, el suicidio no es una alternativa que me atraiga particularmente- ironiza Lupe-.

-Que exagerada, pero bien gráfica por otro lado. Uno no puede abandonar la cría hasta que no pueda valerse por sí misma. Yo creo que la presencia diaria de los progenitores es importante para que crezcan sanos-.

-En un ratito me conviene partir- interrumpe ella, abonando la realidad más cercana-, antes de que se vaya la luz. Hacia adonde habrán ido Antonio y Sandra, me podría haber ido con ellos.

-Seguramente hacia el norte, hacia la frontera, donde están las playas más lindas. Si querés tratamos de alcanzarlos, no pueden estar muy lejos con esa camioneta vieja-.

-Pero vos no tenés que volver, no deberías retomar la senda? –intenta ella infundirle algo de prevención.

-No te preocupes, tengo todo el día para retomar mi vida-. Al decir esto no puede evitar que lo invada un dejo de tristeza. Encauzar sería la palabra correcta. Su vida descarriló, se salió de las vías. O lo más cercano a la verdad sería decir que no estaba yendo por el ramal correcto y el no sabía como parar el tren. Lo mejor era que descarrilase por un factor ajeno, externo, que no lo obligase a decidir. Un amigo, en la juventud veinteañera le decía que la madurez irrumpía casi sin avisar en la vida de uno cuando había que decidir. De eso se trataba la vida, de decidir cosas todo el tiempo, sin descanso, todo el día. Pero estaban las decisiones mayores, las que encauzaban (otra vez esta puta palabra) las otras decisiones, las embretaban. Es como el ajedrez, nadie se toma el trabajo de pensar en todas las jugadas, en todas las decisiones posteriores que obliga una decisión mayor. Una decisión afortunada, práctica, mayor, sería decidir ir por la vida tomando solo decisiones menores, diarias. Las que tienen que ver con el presente, si se puede evitar las que comprometan el futuro. El ejemplo es hoy. Una decisión de las grandes tomada hace seis años me impide optar por ciertas conductas hoy. Pero hay un camino para desandar, corregir las decisiones mayores. Claro, tienen un costo también mayor. Y la asistencia de un sicoanalista.

-En que pensás que estas tan callado, de repente-.

-En la puta vida- contesta el con convicción y ella larga una carcajada de tonos agradables, como lo es todo en ella. –Bueno, vamos, tratemos de alcanzarlos-. Rápidamente recogen sus petates y se dirigen hacia el auto, pero abruptamente el se detiene y la hace girar hacia el mar y le dice:

-mirá- , luego la voltea hacia el y le susurra - para que te acuerdes-.

-Bobo- devuelve cariñosa y lo besa, encostándole sus tetas desnudas contra el pecho. Alcanzado que fue el auto se visten las remeras y suben como estaban, todavía en paños menores. Habían hecho unas cuadras cuando Guadalupe le dice:

-me parece que está sonando un celular-. Jacinto presta atención y oye la inconfundible musiquita del suyo, cuyos decibles crecen hasta obligar a que se le atienda. Medita si debe contestar el llamado y opta por hacerlo, al descartar la posibilidad de que fuese su mujer. No creía que ya tuviese algo que decirle, hoy le habían escapado al dialogo. Seguramente era su secretaria para pasarle algún mensaje o avisarle que lo esperaban para una reunión (continua mañana, espero)

Wednesday, September 20, 2006

y vamos con el 30 de Así es la vida

Se dirigen a la barra del chiringo y dejan sus prendas en la misma silla donde habían acomodado sus camisas. Comentan que no se ve por ningún lado a los dueños de casa y conjeturan que seguramente estarán atrás del pequeño edificio de madera. En pocos minutos Jacinto recorre el perímetro cercano y escala el primer médano a fin de otear el entorno, escudriña hasta el alcance de los ojos pero nada, no parece que hubieran ido a caminar. Vuelve sorprendido por la ausencia de los rubios anfitriones y el único lugar que resta por inspeccionar es el estacionamiento y hacía allí rumbean.

-Sabés una cosa –dice Jacinto, -aquí hay algo raro, porque me acabo de dar cuenta que no estaban las tablas de surf-. Efectivamente su mal presagio se ve confirmado al constatar la ausencia de la camioneta que antes flanqueaba su auto, aunque no entienden bien el porque del gusto a sinsabor que se ha apoderado de ellos, ya que salvo la abrupta partida nada distinto parece alterar el mediodía caliente. Guadalupe fue la primera en notar el papel marrón apretado por el limpiaparabrisas y prontamente lo toma y lee en voz alta, sin dificultad:

-tomamos prestado lo indispensable para proseguir nuestra marcha, esperamos sepan comprendernos (el nos un poco separado, como si el autor lo hubiera agregado a posteriori). No se enojen que la están pasando bien. Cierren el boliche cuando se vayan-. Nada más. Intentando interpretar el significado del préstamo regresan al trote al barsucho playero y se dirigen como saetas a sus prendas para contar sus dineros. Le faltan al hombre unos pocos y a ella nada.

-¿Pero cuando fue?- pregunta sin enfado.

-Cuando caminábamos, no hubo otra oportunidad- comenta la joven, -que sinvergüenzas-.

-Atorrantejos, pero simpáticos-agrega el y ambos ríen, -quien lo hubiera dicho, ni se me pasó por la cabeza que eran unos chorros-.

-No son chorros, nos podrían haber afanado todo. La palabra es sinvergüenzas, porque seguro que ni el bar es de ellos-. Acierta con su especulación. Al bajar una de las chapas que ofician de parasol aparece un cartel que lee “los lunes cerrado” .

-En el fondo nos cobraron los gin tonics, pero la verdad que unos audaces los tipos. Mirá si aparece un marinero de estos que recorre las playas-.

-Si aparece ahora nos encana a nosotros- dice con preocupación Guadalupe. Mejor cerramos-. Así lo hacen, pero antes revisan y descubren galletitas saladas y queso para sándwich, que picotean sin pudor, acompañando el manjar con una cerveza. Jacinto deja unos mangos sobre el mostrador para atenuar el seguro embole del dueño, y finalmente se aposenta junto a ella, quien otra vez se ha liberado de la vestimenta superior para encarar sin miedo el astro que ahora distribuye sus rayos en picada feroz.

-Yo mejor me dejo la remera puesta-. Acomoda su silla junto a la de ella, pero enfrentada, de modo que el sol se vaya escondiendo a su espalda y pueda charlar mirándola y tocándola muy de cerca.

-Algo malo tenía que pasar, no podía ser perfecto el día, siempre es así, ¿no?, después de un período bueno viene uno malo- filosofa Jacinto.

-Lo de los chicos no entra en la categoría, si a eso te referís, al menos para mí hoy todavía es gloria-retruca,- depende de las expectativas. El día nos regaló esto, pero yo tengo claro que es una dádiva de uso restringido-.

-¿Cuan restringido?-.

-Muy, cada cual sigue su camino y su historia. Sería un verdadero milagro, un obsequio de la vida, ya que hablamos de regalos, si el futuro nos acerca, aunque quien sabe –remata.

(30 sigue mañana)

Monday, September 18, 2006

fin del 29

-Entonces, si y no, no me dijiste nada todavía sobre el significado de esta dualidad-.

-Sí, algo te acabo de adelantar, pero la razón por la cual todavía no lo hablé con mi pareja es que quería estar seguro emocionalmente de lo que sostengo. Por ejemplo, saber que debo tolerar sin quejas la situación inversa. Me ha pasado de satisfacer con total conciencia y alevosía los impulsos sexuales de una cliente, actuando directamente sobre sus genitales cuando fue necesario y quise hacerlo, y ella me recompensó regalándome una paja efectuada con dedicación y esmero por sus glándulas mamarias. Yo conozco en primera persona lo que puede provocar un mero masaje sobre un cuerpo varonil sensible y predispuesto, cuando tu vara pide a gritos un poco de atención. Y por que negarle a alguien su minuto de placer-. Por suerte este dialogo acontecía boca abajo, no sabía María Julia si soportaría estoica tanta franqueza mirándose a los ojos, si podría mantenerse impermeable un tiempo más frente a este intercambio tan puntual, pero ignorando ya todos los signos de alarma arremetió:

-Yo también-.

-¿vos también que?-.

-Que yo también se lo que puede provocar en un hombre un masaje-, y casi agrega en una mujer, hoy ya lo sabía.

-Existe también el asunto del estado de ánimo, una suerte de predisposición, como por ejemplo vos hoy, aunque no te recostaste en la camilla con la intención de tener un orgasmo, es más, nunca pensás que algo así te va a suceder, sin embargo hoy, ni ayer ni tal vez mañana, hoy, se conjugaron los astros para que ello sucediera. Inclusive puede ser que a partir de este día ya sea algo que te suceda con más frecuencia, quien sabe-. Claro, después de hoy cada vez que se acueste en esta camilla la posibilidad de un orgasmo va a estar latente, o inclusive va a ser deseado, especula María.

-Hay que aceptar las enseñanzas de la vida- se rinde ella,- lo que ayer no tenía sentido ni razón de ser, hoy cobra vida y significado e inclusive es aceptado por una misma. Faltaría la aceptación del otro-.

-Tácita, al menos- agrega cómplice el manosanta.

Wednesday, September 13, 2006

..sigue el 29

-¿Y cuando eso pasa que hacés?- se da cuenta que está penetrando en zona de peligro, solita, bajo su responsabilidad. ¿Cómo sería mejor mantener esta charla? se pregunta, ¿sentados tomando un café o así, desnuda bajo una sabana con el tocándome?, pero no hay alternativa, ya formuló la pregunta y no hay forma de retroceder, esto es real, no es una película. Además le preguntó “que hacés”, no que pensás u otro comentario, como que incómodo, o gracioso, pero “que hacés” lo predispone a ser gráfico, o por ahí es ella la rebuscada hoy, está paranoica .

-Depende-. Que hijo de puta razona Maria Julia. Claro, depende de si está buena, si ella quiere le doy pal frente, bueno, jodete, la curiosidad mató al gato, se acuerda de este refrán, gata en su caso, más adecuado para la situación que ha creado.

-¿De que?-se escucha preguntar.

-Si estoy decidido a seguir adelante, si pienso que me gusta enserio, la única vez que me animé a avanzar terminé en pareja- se ríe y ella también, -¿te asustaste eh?-.

-Asique hubo otras veces que no te animaste- afirma María Julia.

-Si-, pero se queda pensando un rato, dudando, para finalmente añadir:- y no-.

-¿Cómo si y no?- inquiere desbordada por la intriga.

-Para ser sincero, es un tema que todavía no lo he hablado con nadie, ni siquiera con mi mujer, porque aunque no esté casado formalmente, la considero mi esposa. Todavía me tiene confundido y lo estoy analizando, y el hecho de no hablarlo con ella me molesta, así que tal vez hablarlo con vos ayude, quien sabe hoy los dos saquemos provecho de esta sesión-.

-Lidiar con la verdad, seguramente todo se reduce a eso, vivimos escapándole a la verdad, la adornamos constantemente para hacer más llevadera nuestras vidas, pero la pregunta es si realmente tiene efecto, si el remedio no es peor que la enfermedad. También podría ser que la mentira existe para que la utilicemos, sin abuso-.

-Para proteger a una persona e inclusive una relación- reflexiona Pancho, pero hasta cuando uno puede custodiar algo en base a falsedades, y en contraposición, una relación totalmente sustentada en decirse la verdad, incluido los pensamientos y emociones más intimas podría agobiarte. O tal vez haya que separar, efectuar una distinción entre los meros pensamientos y las emociones, porque yo puedo pensar que buena está esa mina para coger y no hacerlo para proteger una emoción mayor como el amor por alguien. Pero si por ejemplo esa mina que está buena me la garcho sin que afecte mi emoción, ¿por qué no?-.

-Si, en teoría puede ser, cuando el amor es similar, cuando dos personas aman de la misma manera, con idéntica intensidad, pero lamentablemente ello nunca sucede, siempre uno de los dos ama más y no soporta ningún desvarío, aunque le juren y perjuren que el amor sigue intacto-.

-¿Por qué nunca?, es difícil, pero no imposible. Hay que tener en cuenta que las relaciones tal como las conocemos han sufrido el decantamiento de la historia, el peso de la cultura, que no tengo dudas ha desvirtuado todo. Por ejemplo el sexo. Se ha intentado esconderlo, neutralizar su importancia, castigar el exceso de pensar y actuar sexualmente, lo que confirma, tampoco me caben dudas sobre esto, justamente la importancia que tiene el sexo como componente esencial del ser humano. En el fondo, al igual que con el resto de las actividades humanas, las leyes han sido inventadas para ordenar comportamientos supuestamente dañinos, o enfermos, o malos. Yo creo –continua su reflexión el surcador de cuerpos- que en última instancia fue una cuestión de poder y orden lo que llevó a tanta persecución de un síntoma tan natural. Por eso se dejó de lado la bigamia en la cultura occidental, yo soy a favor de la bigamia consentida-. (el 29 sigue mañana)

Tuesday, September 12, 2006

Nro 29 de Así es la vida

Sincerarse la ha relajado. Reconoce que Pancho es realmente un ser especial, dueño de una sensibilidad exquisita, muy desarrollada, que infunde confianza, la pone a una cómoda. Le intriga saber si alguna vez se excita mientras lleva adelante una sesión. Seguramente alguna de sus clientas le debe despertar su deseo animal cuando la tiene ahí, tirada en bolas y pendiente de sus manos. Tiene que ser de madera para no sentir nada. Muere de ganas de preguntarle, pero seguro lo va a interpretar equivocado, como si en realidad le estuviese indagando para saber si ella le resultaba atractiva. Y la verdad es que también le gustaría saber eso, porque no. Se le habrá parado hoy mientras ella tenía su orgasmo. Que loca de mierda se dice, hace unos segundos le estaba abriendo mi compungido corazón y ahora estoy pensando si se le paró. Pero en definitiva es un pensamiento normal, humano.

-Es importantísimo como juega la personalidad en la atracción, sobre todo en parejas con relaciones largas. Si bien es cierto que la primera impresión es la física y hay mujeres, o hombres en tu caso, cuyo único atractivo es físico, otras personas que al principio no te habían llamado mucho la atención, a medida que las vas conociendo te van atrapando con elementos adicionales, como la energía, el buen humor, la seriedad, la alegría, la rapidez en la forma de hablar, sus distracciones, como contestan con ironías, en fin, miles de diferencias que la hacen especial y atractiva para uno, particularidades que te gustan a vos y a otro no-.

-Lo que pasa es que cuando algo te gusta, cuando vos estas segura de amar a alguien, cuando no tenés dudas, absolutamente ninguna, sobre tu amor por otra persona y, cuando además has percibido que también te aman, que sintonizas en un montón de cosas, no querés perder lo que tenés por nada en el mundo, te aferrás con todas tus fuerzas a ese amor- interviene María Julia, convencida que su amor por Jacinto puede suplir cualquier carencia, o menor intensidad, como recibe de su marido.

-Cuando también te aman está todo bien, pero, como dice el refrán, hay amores que matan, y es cierto, el exceso de amor asfixia y cuando es excesivo deja de ser amor. Además, vos te estas olvidando del amor por uno mismo. Si vos te hacés daño persiguiendo el amor de alguien que no te lo da, te estás castigando-. Está todo muy bien lo que me dice este chabón, piensa Maria Julia, pero una cosa es decir y otra es hacer.

-¿Vos estás casado o tenés pareja?-.

-Sí, tengo pareja-.

-¿Y como vive ella tu profesión?, yo creo que no lo podría resistir-.

-Es bastante comprensiva, no le queda otra, aunque tiene un motivo para estar preocupada-.

-¿Porque “un motivo”?-.

-Porque la conocí así, como ahora con vos, era mi cliente-.

-Entonces debería tener un montón de motivos, tendrás varias clientes me imagino-.

-Bueno, si, me refería al como, pero igual es muy segura, sabe que la quiero, aunque entiende que desde el punto de vista físico alguna me puede atraer, soy hombre, soy animal-. Confirmado, se dice María Julia, “alguna” no le resulta indiferente, y que hace cuando eso pasa, y sobre todo si es mutuo. Y, debe dejar que ella siempre de el primer paso, no puede correr el riesgo de equivocarse. “El degenerado del masajista ese que me mandaste se propasó” se imagina una mina reclamándole a quien se lo recomendó. O por el contrario, “te mando a Panchito que está rebueno y dispuesto”. ¿Y Florencia?, su amiga que lo había recomendado, ¿sería ella una de las “alguna”?.¿Y ella?. Vuelve a pensar en si se le habría parado hoy el pito, se muere de ganas de preguntarle, o mejor dicho de saber sin tener que preguntarle.

(29 continua mañana)

Monday, September 11, 2006

fin del 28

-Que de repente me cansé. Me cansé de que .....ella –había estado a punto de decir el nombre de su esposa, pero resolvió no nombrarla, intuyó que le quitaría algo a su vínculo con Lupe - no sea dueña de ella misma, que no tenga otra pasión que no sea yo-.

-Y sus hijos, me imagino que tenés algún hijo, ¿no?-.

-Si, tres-.

-Entonces hubo amor, o te obligaron a tener tres hijos-.

-Buen punto, pero no suficiente, sí, los tres fueron buscados-.

-Volvamos que vos te vas a achicharrar, se te va a quemar la mecha de tan blanco que sos - dice jocosa ella, -si querés le hago sombrita- y divertida pone su mano a la altura de sus pendejos, a modo de sombrilla.

-Ups, se cayó la sombrilla- dice él mientras con su mano baja la de Lupe, que cae sobre su pinga. Ella se suelta y vuelve al rumbo de la conversación:

-Entonces la quisiste y ahora, cuando los hijos ya están, cuando comienza la planicie de la relación, empezás a cansarte, o aburrirte y te vienen las dudas, ¿es eso?-.

-Puede haber algo de eso, en el sentido de que me dieron ganas de pensarlo, de resolver una duda constante sobre si la quería o no. Mi terapeuta, como vos, me dice que obviamente la he querido, y que la duda, o supuesta duda, y toda la historia de si me debería haber casado, etc., tiene que ver más con la perdida de mi libertad, que tengo la sensación de haber perdido la oportunidad de algo. Y tiene razón, algo de razón, como en todo, viste cuando todas las explicaciones de algo tienen sentido, bueno, a mi me pasa lo mismo, las causas de lo que me pasa, o nos pasa con mi mujer, es un componente de varias cosas. Por ejemplo la atracción, en definitiva yo me casé con una mujer que trabajaba y tenía una vida independiente, que largó todo para seguirme, por mi profesión, y al principio no me daba cuenta, o tal vez tanta dedicación de su parte me gustaban, no se, no lo pensaba, pero ahora me resulta un estorbo la dependencia, quiero que vuelva a ser dueña de ella misma- se entusiasma con la explicación.

-Te entiendo-.

-Gracias doctora- se burla Jacinto y ella le da una palmada fuerte en la cola que le deja una marca roja, y le duele.

-Vamos a comer algo- pide ella cuando alcanzan el sitio donde habían dejado tirada la ropa, en total desorden.

-Así en bolas- dice el.

-Te gustaría, para que te vea Sandra, ¿no?- comenta con picardía Lupe, mientras toma la bombacha, la observa y la gira en su mano para finalmente colocársela. Jacinto hace lo propio con su calozoncillo y se estaba por calzar los pantalones cuando Lupe le dice:

-dejá, andá así-. Ella se pone la camiseta, hace un bollo con su pantalón y le dice:

-vamos-.

Friday, September 08, 2006

..sigue el 28...

finalmente acabar de espaldas, uno al lado del otro, como al comienzo. En ese preciso instante él se percata de que no usaron forro y no puede dejar de sentir cierta aprehensión, que se diluye y desaparece cuando la recorre con sus ojos, como si una mujer tan bella fuera incapaz de cobijar en su cuerpo algo feo, insano, peligroso. Pensará lo mismo ella de él. En el fondo nada sabían de cada uno, pero habían hecho el amor como si sus cuerpos se conocieran desde siempre y sus almas de otra vida. O tal vez las almas todas se entienden cuando han comprendido de que trata todo, de que existe una sintonía, una frecuencia al alcance de quienes quieren o pueden interpretar la vida. El apoya su mano sobre la de ella, porque le vino hacerlo, le quiere mostrar que, aunque parezca solo sexo, no lo fue, aunque nunca más se crucen en sus vidas. Ella le retribuye girando su mano y entrelazando sus dedos y eso le basta para saber que ella esta en el mismo dial.

-Y ahora que-dice Jacinto, mitad pregunta mitad afirmación de una duda.

-Ahora al agua- y de la mano lo conduce al mar, donde cual novios se bañan, nadan y se refrescan entre arrumacos y besos. Se rien al distinguir en el chiringo a Sandra y Antonio dedicados a sus quehaceres.

-¿Nos habrán visto?-inquiere él, pero suena más a una conjetura que a una pregunta.

-Seguramente, pero no me importa y a vos tampoco-afirma Guadalupe.

-Me divierte que nos hubieran visto, sería justo por otro lado, porque nosotros los vimos a ellos-.

-¿Pensas que se dieron cuenta que no somos pareja?- interroga ella al desandar el camino hacia la orilla, ayudados por las olas.

-Somos pareja- exclama Jacinto, - hoy somos novios- agrega contento, -¿te importa?-.

-Para nada- responde con sinceridad y añade –caminemos para secarnos un poco así no mojamos la ropa. Y se van desnudos y sonrientes por la playa, como dos niños sabiendo que están cometiendo una travesura.

-Llamáme Lupe si querés, a mi me gusta, en casa me dicen Lupita y no me gusta que me digan Guada, o Lupe o Guadalupe-.

-Me gusta Lupe, te queda bien-.

-¿Y porque estás hoy aquí?-le lanza repentinamente, con seriedad. Con seriedad de arqueóloga piensa Jacinto.

-Porque estoy confundido- replica con sinceridad.

-¿No amas a tu mujer?- interpela sin anestesia.

-Hoy no sé, o mejor dicho, sé que la quiero, pero no se si la amo, al menos no como ella pretende- o como yo quisiera agrega para el mismo. O lo que en verdad significa esto es ¿podré quererla?.

-¿Y como es eso, como crees vos que ella pretende que la quieras?- expresa Lupe con cuidada elección de palabras.

-Supongo que sin dudas, pero en realidad no es tan fácil ponerlo en palabras. Porque hay mucha mezcla de emociones en nuestra relación. Ella quiere seguridad, estar segura que la quiero, y que esto se refleje en mis actitudes y en mi forma de ser. Que tenga las mismas ganas que ella de verla, abrazarla, besarla. Y como no le doy esto, siente que hay motivos para ello, algunos por culpa de ella, entonces se desvaloriza, y otros por culpa mía, entonces me culpa-.Le divierte esta situación de andar en pelotas por la playa con Lupe, cada vez que le habla la mira, y no solo a los ojos, le encanta verla toda, y de vez en cuando le recorre con la mano la espalda para sentir la curva que anuncia la cola.

-¿Y que más?- insiste la joven.

(sigue el lunes)

Thursday, September 07, 2006

Number 28 of Life....

Unos segundos más y finalmente la mano que lo atrapa, que le agarra el pito con firmeza, mientras sus ojos continúan mirándolo y sonriendo. Ella acerca sus labios y se produce un encuentro más prolongado, y da comienzo la batalla de las lenguas mientras la mano sigue aprisionando el miembro, sin moverse, en el mismo lugar. Por el contrario, es el propio pene que instintivamente reacciona y ella únicamente lo presiona, sin deslizarse hacia arriba o hacia abajo, solo presión y el beso húmedo y prolongado. Jacinto permanece con las manos por detrás de la cabeza, aún inactivas, postergando su momento de intervenir. Le deja a Guadalupe que dirija la obra. Ella, aún apoyada en un brazo, dirige sus labios a cada ojo, besándolos, y a él le parece muy tierno, le gusta, todo le gusta, la combinación de sexo con la mano en su porongo y la ternura de los labios que recorren ahora su rostro, luego bajan y se dirigen a una tetilla, la otra y finalmente ella se pone en cuclillas, suelta su presa y le baja el calzoncillo, acompañando todo el recorrido hasta los pies, y deja la prenda ya seca a un costado. La luz es intensa y el la mira desde abajo, están sudados y no le importa, contribuye al clima de erotismo que ahora prima, el deseo se adueña de sus instintos, solo hay miradas lascivas, pero felices, es una sensualidad alegre, no seria, es relajada, normal. Guadalupe se sienta un instante para quitarse ella misma su bombacha y enseguida se acuesta cuan larga es sobre el, apretando la cosa caliente contra su vientre, cara contra cara y muy lentamente comienza a deslizarse hacia arriba hasta que sus pechos quedan a la altura de la boca de Jacinto que atrapa al voleo un pezón y lo aprieta entre sus labios temeroso que se le escape, lo besa y ella le regala la melliza para que la saboree, alternativamente, una y otra vez. Y desciende otra vez cuidando de no lastimar el pito, cuya cabeza ahora se descubre mientras Jacinto ya totalmente entregado atisba a pensar que están haciendo el amor, cogiendo, ambas cosas, en la playa a plena luz del día. Y le importa un carajo. Guadalupe acomoda las piernas cada una en un costado, adoptando una posición de ranita y sube nuevamente para bajar con la toda la intención de dar en el blanco y cuando el siente que tiene acceso a la puerta, cuando apenas su cabeza ha husmeado la entrada, ella se detiene y él comienza a mover su pito a lo largo de sus labios internos hasta el clítoris y levanta un poco la cola para que se introduzca más el miembro, pero ella se aparta y este juego los excita un poco más hasta que finalmente ella se permite descender hasta el fondo, de un golpe y emite un gemido, de indiscutible placer. Queda quieta y la cara otra vez a pocos centímetros, los ojos enfrentados, verdes contra verdes, y comienza a moverse lentamente al tiempo que acercan sus bocas y a veces se besan y otras tan solo se respiran, que significa quedar con sus bocas apenas tocándose en reposo, aspirándose, y el finalmente desenreda sus brazos y con sus manos recorre cada parte de su cuerpo libre, cabeza, pelo, brazos, espalda, nalgas, muslos, piernas, pies, todo mientras ella sigue un ritmo acompasado. El por momentos la detiene para evitar el apuro final y la obliga a contenerse y retira su miembro de la cuevita unos instantes, para enseguida introducirlo una vez más, y sus manos exploran todos los lugares codiciados y se detienen en aquel que para algunos es prohibido, allí donde su dedo puede casi tocar a través de la pared a su miembro hinchado, que continua incansable su tarea, y ella la suya cuando ya todo es humedad de cuerpos empapados en sudor y bocas embebidas de saliva común y finalmente se miran un segundo a los ojos antes del arrebato final que les llega juntos, como algunos creen que debe ser. Se abandonan un rato largo en esa posición, con la salvedad que Jacinto la abraza y la mantiene apretada hasta que siente que su pito se le ha achicado y ella con un movimiento delicado lo deja partir y se desliza hacia un costado, primero dejando un rato la pierna sobre su cuerpo, cubriéndole el sexo y la cabeza apoyada sobre su hombro, para (..sigue mañana)

Tuesday, September 05, 2006

...fin del 27 de Así es la vida...

..que en un día tan malo, en sueños hayas podido acabar, habla bien de vos-. Le gusta cada vez más, adonde estará yendo con esa línea argumental, será el atisbo de una intención de piropo, o de seducción, o especula si no estará demasiado sensible y ve fantasmas donde no los hay. O en el fondo le gusta un poco la idea de que la encuentre atractiva, aunque debe reconocer que hasta el momento no ha dicho nada comprometedor , ni siquiera ambiguo. Tal vez esté esperando que sea ella la que le de el pié. Acabar dijo, cada vez tiene más confianza, o quien sabe sea meramente un tipo auténtico, sincero y preciso con las palabras, sin miedo a utilizarlas. Seguramente, porque ella tarda en decir algo, el agrega:

-es la confirmación de que depende exclusivamente de nosotros la posibilidad de conseguir lo que queremos, y lo que queremos tiene que ser bueno de verdad para uno-.

-Explicate un poco más por favor-.

-Bueno, vos sola te produjiste un momento de placer, tuviste un orgasmo en un momento de desánimo. Es una forma de decir “yo puedo” hacerme feliz, o aun mejor, yo debo hacerme feliz y no debo depender de nadie para ello. En cuanto a lo de que es bueno para uno de verdad lo recalco porque comúnmente confundimos el deber ser con lo que queremos, que no es lo mismo. Creemos que queremos algo cuando no es así- Ella entiende perfectamente lo que él le está diciendo y lo comparte.

-Quizás fue pura excitación provocada por vos mientras yo dormía- dice, pero se da cuenta el doble sentido de su frase y aclara – no que lo hayas hecho a propósito, pero al estar relajada hoy me excité y nada más, una reacción animal y punto-.

-No, yo no lo creo así porque sé que no fue así. Ya te dije que había percibido una energía rara y vos me lo confirmaste, así que estamos hablando de una realidad, no de una suposición-. Habiendo llegado a este punto se decide a confrontarlo un poco:

-y hablando de suposiciones, si yo hubiera estado fingiendo que dormía y fui consciente de que estaba por terminar y como no podía evitarlo simulé que dormía. O peor aun, si podía controlarlo, hasta cierto punto, y en vez decidí: “me dejo llevar y me hago la que estoy soñando”-. Me jugué piensa María Julia, ahora sí que me mandé a fondo.

-No cambia nada, las razones profundas son las mismas. Por lo poco que te conozco, nunca te hubieras permitido, no se si esta es la palabra adecuada, o tal vez mejor, nunca hubieras querido en forma consciente hacer una cosa así. Si fuera verdad que estabas despierta y te dejaste llevar es porque hoy, como decías antes, algo raro te está pasando y deberías pensar en eso. Tu reacción, aun cuando despierta, sería también una forma de protegerte, algo sano, de decir yo puedo hacer de mi lo que quiera-. Y para que no queden dudas agrega:

-vos no sos del tipo de excitarte con el masajista-.

-Bueno, hoy lo fui, por las razones que decís vos, si no me hubieses estado masajeando no me habría pasado nada- reacciona sin medir sus palabras, -por ahí no soy tan controlada como vos pensás- continua, algo molesta con su último comentario de “vos no sos del tipo”. ¿Cómo era ella?. ¿Del tipo perfectita que no se atreve a calentarse con el masajista? .

-Maria Julia, te podrás imaginar que alguna experiencia tengo- empieza Pancho, percibiendo su incipiente fastidio, - no estamos calificando ni juzgando a nadie. No pasó nada malo. Fijate que estamos hace un rato hablando sobre la consecuencia, sobre la reacción de tu mente y cuerpo a una situación compleja de tu vida. Yo lo que quise destacar es lo sano de tu respuesta a tu estado de desazón, como intuitivamente elegiste darte un momento de placer y que yo interpreto como un automensaje que te das: “yo soy mi dueña, la que decide lo que es bueno para mi”, y darte un buen orgasmo fue algo bueno. Ahora deberías analizar y tratar de resolver el problema que te angustia-.

-¿Vos sos celoso?- le pregunta ya dispuesta a contarle todo.

-He comprendido que los celos no son buenos, los celos llevan a la posesión y al control, provocando la reacción natural de quien es el blanco de los celos y la posesión, y la reacción natural es sentir molestia primero, cierta angustia después, y finalmente ansias de libertad. Y es la libertad lo que en el fondo está en juego-.

-Si, pero cuando uno ama se entrega, y entrega significa ceder algo de uno, y al ceder te coartas, te cortás algo tuyo, incluido un pedacito de libertad, aunque sea chiquito-.

-Si, es cierto, pero hay que ver bien las razones y las formas. Partimos de la base de que dos personas adultas y libres se siente atraídas, mutuamente atraídas y deciden estar juntos. Normalmente los adultos cuando se conocen son dos personas que tienen sus proyectos y están haciendo sus cosas, ya sea trabajar o estudiar o ambas, y estas forman parte de la atracción, componen el otro ser que nos cautiva. Después en la relación uno se va dejando estar y deja de lado algo que era parte de uno y que integraba lo que al otro le gustaba, y se hace sin querer menos atractiva. Y no importa que le diga, porque uno lo piensa, lo hice o lo hago por amor, al otro le gustas un poco menos, y si a eso le agregas celos, posesión, etc, el caldo de cultivo ya está pronto, y el tiempo pasa y las sensaciones se profundizan y si uno no se da cuenta todo se acaba-.

Ella sigue con suma atención lo que le dice Pancho, que habla en forma tranquila, sin imprimir intenciones a sus palabras, diciendo exactamente lo necesario, ayudado por un tono de voz cálido. Y todo acompañado por sus manos que intervienen sobre su espalda, marcando en su piel el significado de lo que explica. Es tan claro, pero a ella le cuesta aceptarlo porque tiene miedo, es el miedo el culpable de todo. El miedo la atenaza.

Monday, September 04, 2006

...sigue el 27..

...

-¿Nunca te pasó tener un día confuso, donde las cosas no encajan, donde todo parece improvisado, como si hubiéramos perdido el libreto, donde no existen posibilidades de “dejavous”. Un día de esos en que no despertar hubiera sido la mejor opción, un día sin opciones, una de esos en que cuesta llegar al final, deseas por un lado que transcurra aprisa, pero por el otro tenés temor, terror de que lo que falta sea peor. Bueno, así estoy hoy.

-Pero tuviste un buen sueño- escucha decir. ¿Habré escuchado bien? No puede ser. Ahora sí que se debe haber puesto toda colorada. Menos mal que está boca abajo. Rápido, tengo que decir algo, hoy todo tiene que ser veloz, todos me exigen velocidad.

-Si- dice y va un poco más allá- fue lo único bueno del día-. Enseguida la invade una sensación de inseguridad, no entiende adonde quiere llegar este con el blanqueo de que se dio cuenta. Pero todavía hay margen para seguir haciéndose la boluda, puede cambiar de tema, o simplemente pretender que al estar ella dormida no sabe cuan evidente fue, podría ser que solo hubiera sonreído mientras dormía. Pero por el otro lado Pancho era un tipo que le caia bien, le gustaba la onda que curtía y podría ser interesante darle un poco más de cabida. El masajista era un atrevido pensó, esa era la palabra exacta, pero si se había atrevido era para darle pie a que le contara, que se abriera si ella quería. El tipo era muy inteligente, porque si ella se hacía la desentendida estaba segura que el no avanzaría más. Luego de unos minutos de silencio, o segundos, vaya una a saber hoy como transcurre el tiempo real, seguramente más lento que su mente, se anima un poco más:

-¿te diste cuenta?, que vergüenza.-.

-Si, me di cuenta-. Listo, este era el momento culminante, el punto sin retorno, la oportunidad de cerrar las compuertas definitivamente, de cerrar el caso, o por el contrario, autorizar la intromisión, el permiso para abrir la puerta al conocimiento de una parte de ella, de su vida, de su relación con su marido. Sus próximas palabras marcarían el rumbo.

-¿De que te diste cuenta?- le pregunta, delegando en él, ahora sí , el mando para elegir el camino de la conversación. Ya está, la suerte está echada pensó, me voy a dejar llevar y seguir mi intuición.

-Que no estás bien, en cuanto entré al cuarto noté una energía distinta a las otras veces que vine, no sabría decir si buena o mala, distinta, confusa, y después en sueños te permitiste, posiblemente como una necesidad de escape, por suerte, un momento de placer-. Gracias piensa ella, por lo menos tuvo la gentileza de decir “en sueños”, lo que puede ser verdad que se lo haya tragado, como que no, pero ya no importa. Lo cierto es que también dijo que se permitió un momento de placer, no que la había visto sonreir, sino claramente le confirma que vio que tuvo placer. Además ahora se daba cuenta que le había dicho también “que vergüenza”, y esto confirmaba sin vueltas que ella admitía que el sabía. Punto, no hay vuelta sobre el asunto y Pancho se estaba comportando como un caballero.

-Quiere decir que estas preocupada por algo, pero no tan atormentada al punto de que te inhiba tener un sueño erótico y que inclusive tengas un orgasmo-. Trágame tierra piensa ella, este flaco se fue al carajo, o tal vez no, somos adultos que podemos hablar de emociones y sentimientos y decir las palabras por su nombre: orgasmo.

-O que haya sido un escapismo, huir hacia el placer frente a tanta angustia, como dicen los psicólogos, huir hacia delante cuando estas acorralado-interviene ella, consintiendo en seguir un rumbo analítico del tema y no tan carnal, al menos por el momento.

-Si, puede ser, pero yo me inclino en pensar que tiene que ver más con la capacidad de cada uno de solucionar un problema, no dejar que el mismo avance de tal forma, o se prolongue en el tiempo, que te destruya. Existe gente que se descontrola y los problemas lo llevan a la locura. En tu caso, y sin ir a extremos porque no tengo idea que te está pasando, el hecho de (..continua mañana)

Friday, September 01, 2006

Nro 27...

Escucha que pancho le dice algo al tiempo que la presiona suavemente en un hombro y se da cuenta que es la señal para girarse. Decide entonces culminar su actuación con un gran finale, no reaccionar, como siempre, a este sutil mandato, proseguir con su ficción de dormida, al menos para que le pueda instalar alguna duda, que Pancho pudiera pensar que tal vez realmente estaba dormida. No que había tenido un orgasmo, esto ya estaba fuera de cuestión, no había podido disimularlo, pero que al menos piense que estaba dormida cuando le sucedió.

-María Julia- escucha que le dicen al oído y ella finalmente entreabre los ojos y él le pide que se de vuelta, a lo cual ella accede mientras Pancho, como es su costumbre y con habilidad, maniobra las sabanas para que nada quede al descubierto. Sin embargo ella es consciente que le acaba de brindar a un cuasi extraño un momento de extrema intimidad, le había permitido presenciar como reaccionaba su cuerpo ante la excitación, algo que contadas personas tuvieron el privilegio, si podía denominárselo de esta manera, de contemplar. En realidad, visto desde el lado de Pancho, podría decirse que la hubiera espiado, se consuela María, aunque bien sabe que no es así. ¿Este sería el comienzo de una nueva etapa en su vida? se pregunta, o es tan solo la consecuencia de este día singular. Donde estará Jacinto en este momento, que ideas locas se le estarán cruzando. La de dejarla, estará pensando realmente abandonarla. Abandono, dejar de lado por inútil, inservible, ya no le sirve más. Se deja llevar por este rumbo de ideas y siente otra vez ese nudo en su estomago. Que raro, de una sensación de placer pasar a esta angustia. Placer, dolor, y más dolor. ¿Qué tiene que hacer para revertir esto, esta a tiempo, o el mal ya es incurable, irreversible?. No me hinches las pelotas, esto le contó el otro día Jacinto que un amigo le dijo a su mujer: “si querés envejecer conmigo no me hinches las pelotas”. Un reclamo de libertad le explicó su marido, ese era un reclamo por espacios propios, lo mismo que pretendía él, nada más. Pero su temor persistía. Para que necesitaba espacios propios, que significado tenía lo del espacio propio. ¿Un departamento propio quería decir, unas horas propias, un fin de semana propio, vacaciones propias?. O quizás fuera un proyecto propio reflexionó María. Eso, iniciar un emprendimiento propio, sin ella revoloteando. Pero ¿qué? se preguntó. Escribir por ejemplo. Le había dicho que había comenzado a escribir, pero nunca le había enseñado nada, ni una hoja el maldito. Hasta le contó el nombre de los personajes y ella pudo adivinar, al menos creyó adivinar, que escribía sobre ellos. Se moría de intriga de leer unas letras, algunas palabras. ¿Cómo la describiría, hablaría de las otras, de la otra puta de mierda?. Ya ni se daba cuenta de por donde andaban las manos de Pancho, era en su mente donde nuevamente transcurría el día, el órgano de mayor actividad de su cuerpo. No la podía “abandonar”, ni dejar. Al menos no a sus hijos. Además estaban en otro país, que sería de ella si él se mudaba. El comentario de todos. ¿Te enteraste lo de Jacinto y María Julia? El se fue de la casa, la dejó por otra.

-Te estás poniendo tensa- se animó Pancho.

-Sí, no estoy en un buen día, tengo la cabeza hecha un quilombo- se escuchó decir asombrada por esta última palabra. No era de ella utilizarla frente a alguien de poca confianza. Se ve que el orgasmo había producido un atajo para que su vocabulario se expandiese sin control. Que loca de mierda estaría pensando el masajista, la mina pasa de acabar, sin vergüenza, a decir que está tensa.

(el 27 sigue el lunes...)