Friday, October 27, 2006

sigue el 33 de Así es la vida

...admitir la posibilidad de las reencarnaciones. Nunca quiso incursionar en esta senda, tal vez debiera hacerlo si quería ponerse a la par de su pareja y sus actuales inquietudes. Este era un hecho de la realidad inmodificable. Jacinto era esencialmente un ser inestable. O mejor, su aparente estabilidad de los últimos seis años fueron un período de gracia, dedicados a ella y para la procreación de la especie. Pero María Julia se había ilusionado de que sería para siempre, y ahora estaba claro que habían finalizado las vacaciones. Jacinto se había puesto en marcha nuevamente y no estaba conforme con la carga. En eso se había convertido ella, en un estorbo para las nuevas trapisondas de su marido. Una mochila pesada que no conseguía aligerar. Ya no la veía como una compañera para su marcha, a él le parecía que su mujer lo retenía. Si quería continuar a su lado debería compartir sus creencias, sus nuevas creencias sobre la libertad y como sus celos y espíritu de posesión interferían en la vida en común. Filomena los alcanzó cuando mojaban sus pies en la orilla, transmitiéndole la inquietud de la cocinera por saber si el señor venía a almorzar.

-¿Porqué, el avisó que venía?-.

-Dijo Marta que llamaron de la oficina del Señor preguntando por él- explicó con poco interés la niñera, quien ahora llevaba puesta una falda azul y una remera blanca que comprimía un poco más su pechera y lograba, con éxito razonable, un menor movimiento del dúo de mamas. Normalmente anunciaba antes de partir por la mañana su intención de almorzar en casa, y otras veces lo hacía por teléfono. Pero no recordaba que hubiera sonado durante la sesión con Pancho, y Marta no le había comentado nada. Además, si ahora preguntaba quería decir que no se había manifestado antes de salir, por lo cual, o una de dos, o se había marchado prematuramente del trabajo, o directamente no había ido al mismo en el día de hoy. Se preocupó. Una primera reacción natural en ella. Instinto de madre. Pero Jacinto no era su hijo, era un hombre mayor que no tenía que dar cuentas de su vida. Y sin embargo lo hacía. Ella necesitaba conocer cada detalle de su día, con quienes se había encontrado, lo conversado, y de ser posible, lo pensado. Una locura, sin duda, pero como siempre, no lo podía evitar. Esta era sin duda parte de la carga que le imponía y él seguramente estaría conjeturando como desprenderse de la misma. No sucumbiría ante el primer síntoma de preocupación, no hoy al menos. Las malas noticias se desparraman rápidamente y si no lo encontraban en su trabajo era problema de ellos. ¿Pero donde podía estar? se preguntó.

-¿Trajiste las toallas?-.

-Si señora, allá están- señaló un montículo de ropas no tan lejos de donde se encontraban. Realmente hacía calor y notó, recién entonces, que no eran pocos los que habían decidido concurrir a la playa. Tampoco muchos, y la mayor parte mujeres coloreándose al sol o caminando. Varias parejas mayores recorriendo la orilla con andar pausado a moderado, conforme a la prescripción medica recibida, y de vez en cuando algún ejemplar de macho joven corriendo y exhibiendo la plenitud de su energía. Las más previsoras vestían bikinis y se animaban a un chapuzón refrescante. Lamentó no haberse puesto uno ella. Sin embargo, al desenredar las toallas encontró el de flores rosas que Filomena supo traer. Acomodó y se sentó sobre una de las dos toallas, y sin pensarlo dos veces se quitó la remera y acostada buscó la forma de cambiar el corpiño íntimo por el público sin que en el intento se le escapase al sol un pezón. El fruto de tantos desvelos masculinos ya que hoy en día era el único elemento de las tetas que quedaba sin descubrir. Le parecía increíble que una parte tan similar de ambos sexos motivara tanto el deseo varonil. Hubiera querido dejarlas expuestas al sol ya que disfrutó intensamente las pocas ocasiones en que se animó. Podría ponerse también la bombacha del bikini utilizando el modo italiano de envolverse con la (sigue dentro de 15 días porque me voy de viaje)

2 Comments:

Blogger Romina Zanellato said...

yo solo te quiero decir esto: no se como llegue, creo que mediante comentario en chechus. lei algo, largo, mucho, me gusto mucho, me tocaron el timbre, no pude terminar de leerlo, me tuve que ir, cuando volvi a abrirlo ya habias posteado mucho mas con nombres parecidos y la evidente continuidad de textos me impidió seguir.
era solo para que lo sepas
:)

7:56 PM  
Blogger silencio said...

ro, gracias por comentar. Los nombres son los mismos porque son los personajes de una historia que transcurre en un mismo día, por eso la continuidad.

8:20 AM  

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