Wednesday, November 25, 2009

Los que nos dimos cuenta.
Los que nos dimos cuenta de que el problema es la mala educacion
Que desde chicos nos explican todo mal
Que la mayoria dan por ciertas historias que se basan en cuentos cuasi infantiles
Los que nos damos cuenta que lo unico que existe es este mundo, este cosmos, este universo que se expande, que no tuvo principio ni fin...y que se puede explicar.
Que ahora sabemos del Big Bang y que todo lo que esta, todo lo que existe tiene una relacion de causa efecto a partir del Big Bang.
Que todavia no sabemos que habia antes del Big Bang
Los que nos dimos cuenta que las religiones son las mayores responsables de la mala educacion
(continuara)

Monday, April 20, 2009

Estudiando la vuelta

Esto es un texto de prueba, x que hace mucho que no accedia

Friday, April 27, 2007

intentaré seguir Nro 36

Cuando tocó la bocina para que le abrieran la puerta el sol acababa de esconderse en el horizonte, y la luna ya se mostraba como dueña y señora de un cielo colmado de estrellas. El viaje de vuelta a su hogar lo hizo lento, premeditadamente lento y con la sensación de que le hubiera gustado compartir más tiempo con Guadalupe. Recordó que no le había terminado de contar las historias de sus distintos amores, le faltó Luciana, la innombrable.

-Dame todo hijo de puta-

Cuando atinó a mirar hacia la ventanilla recibió un golpe en el pómulo que le giró la cabeza hacia la ventanilla del acompañante. Fue en ese momento que se encendió la luz del porche y el que seguramente motivó el accionar inmediato de su atacante, quien se subió en el asiento de atrás y con un tono de voz extrañamente afeminado le gritó

-rajemos o te quemo.

Sin pensarlo dos veces, o directamente sin pensarlo, en situaciones como estas uno tiene la sensación que actúa sin pensar, metió la marcha atrás y aceleró sin mirar atrás y sin siquiera atinar a doblar el volante. El ruido del impacto contra el auto estacionado en la vereda opuesta lo confundió aun mas, pero no tanto como al pasajero de atrás que le espetó:

-pelotudo-, y sin mas le propinó un golpe fuertísimo en la cabeza que lo mareó y le produjo nauseas y ganas de vomitar, lo que hizo sobre el asiento del acompañante al momento de apoyar su cabeza sobre el mismo, para luego quedarse inmóvil. No tenía ganas de moverse. Se sumió en una suerte de quietud que contrastaba con el ruido insoportable que le llegaba. Pensaba que si no se movía el ruido dejaría de perturbarlo. Después de un rato, que seguro fueron segundos, trató de levantarse pero el dolor que sintió en la cabeza lo obligó a quedarse quieto. Que se termine el ruido pensó, mientras sentía que un liquido caliente se le metía en el ojo de arriba, el que no estaba contra el asiento, y en el momento preciso que tomó conciencia sobre la situación, y se asustó, muchísimo. No por él, sino porque cayó en la cuenta que el chorro podría estar ahora en su casa. Se levantó justo cuando se abría la puerta del lado del conductor y una voz familiar le preguntaba si esta bien y se sentaba a su lado y con las manos le tomaba la cabeza y lo acomodaba en su regazo. Entonces se dejó llevar por el contacto amoroso de esas manos y de la voz femenina. Se despreocupó. Se entregó a la situación y le pareció que se dormía, aunque no estaba seguro, todo era confuso. De repente era un niño., era Jacinto, con ocho años de edad, en la cama de la mucama portuguesa de su infancia el día que una noche de tormenta le pidió si lo dejaba meterse en su cama. Ella accedió y un rato después Jacinto se despertó al contacto suave, inmensamente suave de algo tibio contra sus mejillas. Tardó un rato en darse cuenta que eso suave y agradable eran las tetas de la empleada que se habían escapado de su camisón. Quiso tocarlas con su mano libre y así lo hizo, y una cara lo miraba, sonriendo, no, no estaba sonriendo, tampoco estaba enojada, ¿que le decía esa mirada? No eran los ojos de la portuguesa, pero tampoco era alguien desconocido. Era una situación rara en el sueño, porque el tacto que percibió su mano ya no era igual de suave, aunque tampoco era del todo desagradable, mas bien seguía siendo agradable, pero esos ojos sorprendidos que lo miraban, y habían otros ojos más allá de estos que también lo observaban, y esos si los conocía más, estaba seguro de ello. Quiso hablar y no le salía la voz, y una mano le retiraba la suya y el escuchó que le decían tranquilo, Jacinto, quedate tranquilo. Y ahora aparecía otro ruido, y entonces retomó conciencia del otro, al cual ya se había acostumbrado. De repente lo estaban empujando y las tetas se alejaban de su cara, y los ruidos cesaron al unísono, y en su reemplazo se escuchaban voces, familiares algunas, llantos. Lo estiraban en una cama estrecha que se movía y una voz le decía que no se durmiera, que se despertara, por favor, despertate. Y se despertó.

Tuesday, April 03, 2007

..en cualquier momento vuelvo

.....y les digo unas cuantas cosas, o sigo con el cuento, .......lo estoy pensando........

Tuesday, December 05, 2006

..y bueno, sigo un ratito más Nro 35 de Así es la vida

Tumbada nuevamente volvió a su mente la llamada de la oficina de Jacinto, inquiriendo por él. Raro, desde luego inquietante que en la oficina no supieran de su marido en toda la mañana. ¿Porque no lo llamaron al celular?, o lo intentaron y al no obtener respuesta probaron en su casa. Donde estaría su marido en este momento, se preguntó al tiempo que aumentaba su angustia. Obviamente que en la oficina no sabían nada del despertar extraño de ambos. Pero tampoco podría descartar que no estuvieran al tanto de la incertidumbre que lo embargaba últimamente. Inclusive tal vez supieran más de la misma que ella. Ya se sabe que entre algunos compañeros de trabajo, féminas incluídas, se crea un clima especial de intimidad y confidencias, del cual las parejas quedan alevosamente excluidas. Sucedía lo mismo entre los compañeros de facultad, un círculo cuasi sectario el cual estaba vedado para las novias y novios. En fin, lo cierto era que su marido estaba desaparecido. Podría llamarlo, como lo haría cualquier otro día. Pero hoy se sentía inhibida para acercarse a Jacinto, por cualquier medio que significara un intercambio, incluso de palabras, sobre todo palabras. ¿Y si sufrió un accidente?. Ya la policía se habría comunicado con la familia o el trabajo. ¿Un percance con el automóvil?. Jacinto habría anunciado a la oficina su retraso. No, hoy la ausencia era fruto de eso que les pasaba a ellos, o de lo que no les pasaba. ¿Qué carajo hacer?, pensó con total desanimo, ¿que modificar en su vida para reencauzar su matrimonio?. Aunque sea un movimiento que le otorgara una tregua y le permitiera continuar trabajando en su autocompostura. Porque no tenía dudas de que algo en su actitud era errónea, perjudicial en la relación. Perjudicial entonces para ella. No era normal que todo fuera Jacinto. Eso que ella llamaba amor total por su hombre, ¿era sano, le hacía bien? Y si no lo era sano ni le hacía bien quería decir que ella no se amaba. Pero que dolor, no podía , no podía imaginar su vida sin Jacinto. Así de simple y así de complicado. No lograba entender de que otra manera podría vivir en armonía, con estabilidad. Todo le parecía un circulo vicioso. De novela barata. Si estuviera leyendo su historia en una novela le parecería estúpida, cursi.

Monday, November 20, 2006

más de 34 de Así es la vida

...han enmudecido y lo observan con atención. Expectantes, como si supieran que la conexión provenía de su otro mundo, de una realidad totalmente ajena a la de ellos tres. Y de repente se sintió invitado en esa mesa de personas libres, alguien extraño a ellos que le habían permitido por un rato incorporarse a sus vidas, a sabiendas de que era por un rato. Hasta se podría decir que se comportaban con generosidad y el dinero tomado se debería considerar como un pago. Y le dio vergüenza atender frente a ellos y sin pensarlo dos veces se incorporó y salió.

-Hola-

-¿Donde estas?- le pregunta la descascarada voz de su Jefe,- me contó Marina que estabas rarísimo hace un rato.

-Mirá, estoy en un boliche en la playa- se toma unos segundos para elegir lo que sigue- me tomé el día para pensar y me pasaron algunas cosas, pero está todo bien, no te preocupes, lo del llamado con Marina fue raro porque justo me habían parado unos canas pervertidos, pero ya pasó, mañana nos vemos-.

-Bueno, pero..-click, corta sin darle tiempo al otro de poner una basa.

Y ahora qué, piensa Jacinto mientras vuelve a la mesa, donde los otros tres se encuentran enfrascados en un mini debate de cómo proseguir el viaje.

-Sigo con ellos- anuncia Guadalupe, mientras le toma la mano y lo mira con intensidad a los ojos. El percibe que el cariño es sincero. Y comienza a extrañarla. Y no se sorprende, sabe que la va a extrañar toda la vida, y aunque debería estar triste, no lo está, y al devolverle la mirada le añade una sonrisa, y le toma su mano entre las suyas y la besa, y ambos entienden y saben que hoy vivieron un día mágico, cuyo único sentido haya sido, posiblemente, el que supieran que es lo que tendrían que buscar de ahora en más. Que era posible encontrar la complementación cuasi perfecta, la del cuerpo y del alma. Lograda esa, todo lo demás vendría de suyo. Y sin más, tomándose las manos se levantaron y volvieron al auto para que Guadalupe recogiera sus cosas. No hablaban, que decir, para que mentirse, estropear el encanto. La pareja surfista se acercó y la ayudó con su mochila, después de lo cual se abrazaron, lindo y sentido. Jacinto se subió al auto y comenzó a desandar el camino, sin mirar por el retrovisor, con gruesas lagrimas cayéndole por las mejillas. Y algo más entendió, otro mensaje le dejaba esa jornada, sabía que algún día, tarde o temprano se tendría que enfrentar con la realidad de su vida y decírselo a María Julia. Seguramente sería más tarde que temprano, porque todavía tenía que disfrutar a sus hijos, y porque no a su mujer, que tanto lo quería y tanta dedicación, como él, le daba a la construcción de la familia. Que los chicos crecieran con los cimientos firmes, con estructuras afectivas sólidas. Esa era parte de su misión en esta vida, no le cabían dudas, así que más vale que la cumpliera lo mejor posible y la disfrutara. Ya se daría cuenta cuando llegaría el momento de seguir adelante solo, seguramente su intuición le anunciaría el momento oportuno. O quien sabe, su intuición le dijera de seguir con María, su compañera de por vida. Quien sabe.

Friday, November 17, 2006

llegamos al 34 de Así es la vida

-¿Con quien hablabas antes, no tendrías que llamar y explicarle la conversación?- le sugiere Guadalupe.

-Si, cierto, se me pasó por completo. Era la secretaria de mi Jefe que no entendía nada y no debe saber que hacer-. Toma el celular y marca, pero interrumpe la comunicación cuando Guadalupe anuncia:

-Ahí están- aludiendo a la pareja que hace un rato los había robado. Jacinto sintió fastidio, pero reconoció que la causa de este se debía más a que ya no podrían mirarse a los ojos y contarse todo, como se habían comprometido. Sobre todo por eso, porque además le daba pereza hacerse el enojado por el robo. Le jodía la nueva aparición de estos actores en escena. Estaban previstos solamente para el acto anterior, donde encajaron perfectamente bien. Pero hoy, estaba visto, era un día de accidentes, entendiendo por estos los hechos no rutinarios de un día cualquiera. ¿Pasaría siempre esto cuando uno abre una puerta distinta a la acostumbrada? La novedad, el primer accidente, desencadena otros, seguido de otros, hasta que, seguramente, uno se estabiliza en una nueva rutina, hasta que se decide a abrir otra puerta. ¿Qué conviene? se pregunta Jacinto. La rutina conocida, confortable, con amor y bienestar, o la adrenalina de la sorpresa, con riesgo y temor ante lo desconocido. Ante lo posible, el mundo en potencia de devenir en situaciones provocadas por uno. En definitiva, ser creadores más osados. Quien sabe. ¿Porque uno no puede detenerse, plantarse en el 17, porque arriesgarse al 21? Uno siendo yo, Jacinto. O será que esto les pasa a los que entienden la libertad, de lo que se trata la libertad. Solo a partir de ese instante de reconocimiento de las posibilidades, de la potencialidad de uno. Antes es acomodarse, el afortunado que cree entender, y entiende, ¿por qué no? Al fin y al cabo siempre estamos entendiendo y traduciendo realidades, estructuras. Comprender entonces se convierte en una calamidad, ¿o no?. Comprender significa seguir en el juego, tirar los dados nuevamente, otra vez, una vez más. ¿Hasta cuando?.

-¿Qué hacemos?- llega tarde la pregunta, porque a su vez ellos también los vieron, y el muy cabrón sonríe, y la muy cabrona también. Guada y él no. Continúan su marcha, se siguen acercando y le incomoda y piensa que a Guadalupe también le produce fastidio. Los segundos que demoran en acercarse, mirando esas sonrisas sin corresponderlas y sin saber que actitud tomar, sin querer tener que decidir que actitud tomar. La mira fugazmente a su compañera para ver si le pasa lo mismo, y cree, quiere creer, que sí, que padece como él, con él.

-Sorpresa- exclama Guadalupe exhibiendo, para el asombro de Jacinto, su mejor sonrisa.- Me imagino que nos invitarán a tomar algo- agrega irónica y sin más se sienta al lado del surfista. Jacinto, algo incómodo hace lo propio junto a Sandra.

-Bueno, ya está, que vamos a hacer, veamos el lado buenos de las cosas, porque al final no fue tan grave, no me parece mala gente- le hablaba con estas palabras a Jacinto, que desde el otro lado de la mesa la miraba atónito. Luego de unos segundos de expectativas con tres pares de ojos observándolo miró primero al joven, luego a Sandra, un largo rato directo a los ojos, y esos ojazos azules lo desarmaron. Le pareció que esa mujer le estaba intentando decir algo con su mirada profunda de mar y sol, y le gustó y se relajó y les dedicó una auténtica sonrisa que a los pocos segundos se transformó en risa, contagiosa, y al final todos se reían a carcajadas sin poder parar. De repente lo escucha, pero no se da cuenta que el sonido del celular es el suyo, todavía en su mano porque justo estaba por llamarla a su Secretaría. Lo mira sorprendido, como si fuese un objeto extraño, y ciertamente inoportuno. El llamado de la realidad, de la otra realidad. Todos (continua..)