Tuesday, June 20, 2006

continaua Así es la vida 7

Todavía acurrucada en la cama María recordó, sin saber que Jacinto hacía lo propio, lo sucedido en la mañana de ayer. Tampoco la hubiera sorprendido tomar conocimiento sobre la sincronización de sus pensamientos, porque ella creía, estaba segura que entre ella y el hombre silencioso del baño existía una comunión que Jacinto todavía no había logrado descifrar. Y su temor, su gran miedo consistía en imaginar que nunca lo lograría y que se dejaría llevar por cualquier cara bonita, o culo precioso que se le cruzara por el camino. Y el mundo estaba repleto, saturado de pendejas lindas sin escrúpulos en tomar al hombre de otra. Lo consideraba un ser inteligente y sensible, cariñoso y fuerte, pero no tanto como para algún día sucumbir ante las garras de alguna aprendiz de mujer. Y existía también esa maldición, el hechizo que no le permitía desembarazarse de su pasado. Como si Jacinto todavía padeciese el embrujo de otra mujer y ahora le tocara a ella conjurar esa maldición. Por eso estaba tan atenta, obsesivamente alerta a cualquier cosa que lo involucrase y moría de celos de cualquier manifestación o vivencia de Jacinto que no estuviera bajo su control o conocimiento. Sabía que esto no era bueno, pero no lo podía evitar. Y cuando ayer se dio cuenta que él acababa de masturbarse, la afectó, y no pudo disimularlo. Ella intuía que el hombre era más animal y que era una práctica que, sobre todo en la adolescencia, hacían con frecuencia. Entendía que ahora las mujeres eran más libres para disfrutar su sexualidad pero era algo que todavía no aceptaba del todo y no tenía muchas ganas de pensar en ello, por lo cual permitía que tuviese todavía esa sensación de prohibido, de algo más de hombres que de mujeres. En realidad sabía perfectamente que no tenía nada de malo, aunque ella no la practicase. Inclusive, cuando jovencita, bañándose en la bañadera, alguna vez se había dejado llevar por el placer que le producía el chorro del grifo dirigido a su vagina. Pero que Jacinto se masturbase era para ella como si le estuviese siendo infiel, porque no sabía si fantaseaba con ella a la hora de hacerlo, y además también se imaginaba que ella no estaba a la par de sus deseos sexuales, y también le molestaba que no canalizara sus deseos hacia ella, solo hacía ella. Y él, ¿no podía esperar a hacerlo con ella, necesitaba tocarse solo?. ¿No le resultaba más lindo hacer el amor con una mujer, con su amor? María Julia sentía tanto cuando hacían el amor que no entendía como él pudiese querer hacerlo solo. Y si lo hacía solo, ¿no tendría ganas de hacerlo con otra?. Sobre todo esto había vuelto a pensar ayer mientras conducía el auto hacia el encuentro con sus amigas y estuvo tentada en sacar el tema con ellas. ¿Como lo tomarían?.
-¿Sus maridos se hacen la paja?- preguntaría, exponiendo así una intimidad del suyo, porque estaría con esta inquisición admitiendo que Jacinto sí lo hacía. O podría llegar al tema a través de los hijos, pero los suyos eran muy pequeños como para estar hablando sobre si mojaron o no la cama durante la noche, no con pis por cierto. No, no era tampoco su estilo hablar de cosas así con sus amigas, y menos con estas de reciente adquisición. Tal vez con algunas de sus amigas de toda la vida, aunque no recordaba que jamás hubieran tocado un tema tan íntimo. Con algunas se habían confesado cuando había sido el desvirgue, todas se habían entregado por primera vez a sus novios, pero no si alguna vez alguna de ellas se había masturbado. Era algo impensable en su juventud, algo que no se discutía entre jovencitas. Y que vergüenza intolerable cuando tuvo que contárselo al cura aquella vez de la bañadera. Que humillación, no quería que Margarita pasase nunca por algo semejante. Y ella, ¿le hablaría a su hija del onanismo, del placer a solas de tocarse la conchita?. Pero se olvidó de todo esto cuando se encontró con sus amigas y recién ahora le volvía a la mente, mientras escuchaba los silencios de su marido en el baño. Entonces tomó la decisión de postergar el reencuentro, procurar que el mismo tuviera lugar en un ámbito neutral, como el comedor diario tomando el desayuno con los chicos. Se levantó veloz y temerosa que el reapareciera y tuvieran que cruzarse nuevamente las miradas y comprender que el miedo seguía ahí, detrás de sus retinas, en el fondo de su s pupilas, negros agujeros que los conducirían a lo más profundo de sus almas. Y ella no estaba preparada para ello, todavía no, Jacinto todavía no la había descubierto del todo, aun no había despertado a su belleza, al total de su belleza. Llevando la bata en la mano para no perder tiempo salió descalza, haciendo únicamente el ruido suficiente con la puerta del dormitorio para anunciarle su partida, otorgándole, como también a si misma, una tregua.

2 Comments:

Blogger Boy said...

sigue mejorando

12:02 PM  
Blogger silencio said...

gracias papaf. Es cierto Désirée, le damos muchas vueltas a las cosas, y además la vida se va complicando.....y tus acciones te van condicionando y no podés dejar de pensar....

5:59 AM  

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